Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Los Hernández Hernández son una familia de fútbol. De Toño, a Borja. El segundo jugador con más partidos en la historia del CD Tenerife ha inculcado el amor por este deporte a su hijo, quien con 30 años ha vivido un caudal de aventuras en clave futobolera, desde su formación en la cantera blanquiazul hasta sus expediciones por la península. Un legado que lleva Borja a mucha honra y con la cabeza en lo más alto, siempre dispuesto a presumir de padre.
Toño.- «No he aplicado muchas cosas de él, pero sí es verdad que es un orgullo para mí. Siempre es un espejo en quien me he mirado. Lo quiero con locura. Me ha apoyando en todo momento e intento escuchar sus consejos. En momentos malos míos, ha estado ahí. Me ha enseñado mucho, especialmente valores. Estoy orgulloso de ser su hijo. Cuando era más pequeño, siempre tenía esas dudas por ser el hijo de Toño, ya que todo el mundo me conocía por el hijo de Toño, no por Borja. Pero lo adoro y está presente en mi día a día. Gracias a él, soy la persona que soy. Me inculcó el fútbol, por lo que estoy verdaderamente orgulloso de ello».
CD Tenerife.- «Todos parten de cero, pero el Tenerife acabó bien. Creo que Baraja supo dar con la tecla. A lo mejor Garai, por su forma de juego o porque los jugadores no interpretaron del todo su forma de juego, no terminó bien; pero era un gran técnico, pese a que su idea no cuajara. Pero hay una buena plantilla con grandes jugadores. Baraja ha transmitido tranquilidad y le ha respondido lo más importante: los resultados. Espero que el Tenerife no pase ningún apuro y ya pueda empezar el año que viene por lo que todos queremos: ver al equipo de nuestra tierra lo más arriba posible».
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