Por @JF_Rojas
Pérez y el legado. Se recuerda estos días a Javier Pérez con ocasión del décimo aniversario de su fallecimiento y, como durante su mandato, su figura sigue provocando opiniones encontradas. Para algunos, sin ninguna duda y a distancia sideral, es el mejor dirigente que ha tenido nunca el Tenerife, apreciación que los años se han encargado de enmarcar a fuerza de temporadas decepcionantes. Para otros, es el responsable único del desastre económico de una época que aún lastra a la entidad y el enemigo eterno de todo lo que huela a cantera. El expresidente siempre suscitará opiniones controvertidas entre los aficionados evidenciando que su extraordinaria influencia está lejos de extinguirse. Más allá de los diferentes puntos de vista es incuestionable que hay un antes y un después de Javier Pérez y resulta anómalo y asombroso que diez años después la entidad siga sin recordarle como merece. Es la clase de cosas que prueban que desgraciadamente el club sigue tomado por la mediocridad.
Suso y poco más. El equipo viaja a Alcorcón con tres puntos más pero con las mismas dudas que antes de enfrentarse al Racing de Santander. El partido del domingo pasado no resolvió ni una sola de las reservas futbolísticas que nos ha venido dejando y, si acaso, sirvió para dar triste testimonio de las profundas limitaciones ofensivas, individuales y colectivas, de un equipo que lo fía todo a la velocidad y desequilibrio de Suso. Hoy por hoy, a la espera de que Ifrán vuelva, todos los caminos pasan por la inspiración de un extremo llegado, no lo olvidemos, para reforzar al equipo en Segunda B. Me pregunto qué habría sido del Tenerife si el futbolista por las razones que fuera, hubiera optado por seguir en Escocia cuando le propusieron volver. La incorporación de Suso, vista con perspectiva, ha sido uno de los aciertos más remarcables de la política deportiva de la entidad en los últimos años y habrá que reconocer a los responsables de su fichaje la inspiración y la buena puntería.
Un derbi de verdad. Leía en algún sitio esta semana que por primera vez en décadas un equipo de Tenerife llega al derbi regional de baloncesto mejor clasificado que el Gran Canaria. El dato, que ha pasado más o menos de puntillas, sugiere que las cosas podrían estar cambiando en el baloncesto de las Islas. Este domingo Canarias y ‘Granca’ vuelven a encontrarse con ocasión de la undécimajornada de la ACB en el faraónico Gran Canaria Arena, ese pabellón que cuenta con un marcador electrónico de un millón de euros. Espero que el partido recuerde a un derbi de verdad y que además del buen rollo entre las aficiones brille la ambición por liderar el basket de las Islas. Por primera vez en décadas Tenerife parece en condiciones de discutir la hegemonía a la isla de enfrente. No es cualquier cosa en un tierra que respira mucho más el baloncesto de lo que se desprende de los minutos que le dedicamos en radio y televisión. Estaremos atentos a nuestras pantallas.