Por @josefelipem
Ahora, con muchos futbolistas españoles que juegan en el extranjero disfrutando de unos días de vacaciones, viene bien recordar la historia de un jugador que marcó una época, al ser el extranjero mejor pagado de la Serie A italiana cuando ésta era la mejor competición del planeta.
Rafael Martín Vázquez era, junto a Butragueño, Pardeza, Sanchís y Michel uno de los integrantes de la Quinta del Buitre. Centrocampista sumamente técnico, ganó todo con el Real Madrid, a excepción de la Copa de Europa, algo por lo que no se entendió demasiado los motivos que llevaron a Ramón Mendoza, presidente blanco, a traspasarlo al Torino, que, a pesar de ser histórico, no era en 1990 uno de los clubes más poderosos de Italia. «Esa duda me la llevaré a la tumba; creo que nadie lo entendió», aseguró recientemente el jugador.
Rafa empezaría a jugar a fútbol en los Escolapios, que, en su momento, se opuso a que el jugador fichara por el Real Madrid. En la cantera blanca siempre destacó, debutando con el primer equipo en la Condomina murciana, haciéndose un fijo en el once inicial madridista. En 1990 apareció el Torino, que tenía ya en sus filas a Scifo y o el carioca Muller y pensó en Martín Vázquez para tener un equipo de toque dentro de la física Serie A.
El Toro acababa de ascender de categoría y, en aquellos años, en Italia poco importaba si el jugador que se quería fichar tenía contrato en vigor o no. El caso es que el futbolista acababa contrato al curso siguiente, así que por muy poco dinero al Real Madrid, pero 1.200 millones de pesetas para Martín Vázquez por cuatro años, el internacional español hizo las maletas.
El caso sería aún más curioso, porque un año más tarde, el Director General del Torino reconoció que el agente del jugador negoció con ellos cuando el equipo estaba aún en Serie B. «No querían que se supiera nada porque no podía ser público que al Real Madrid un equipo de Segunda le había quitado un jugador» reconocería. El caso es que Martín Vázquez no funcionó en la complicada Turín. Curiosamente allí coincidiría con Lentini, que posteriormente protagonizaría el fichaje más caro en la historia de la Serie A en su día, pero las lesiones, y su alta ficha, fueron un lastre para el centrocampista.
Pasaría por el Olympique de Marsella, donde estuvo muy poco tiempo, antes de regresar al Real Madrid, sin llegar al mismo nivel de antaño, para luego fichar por el Deportivo de la Coruña. El Atlético Celaya mexicano, donde también jugaron Michel y Butragueño, sería la parada previa al Karlsruher, un histórico alemán venido a menos en el que decidió retirarse.