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De la derrota al bochorno (1-5-15)

Por @pabloalbelo

Este jueves se vivió otro espectáculo lamentable en nuestro fútbol regional. Lo que debía ser la fiesta del fútbol tinerfeño acabó en una trifulca barriobajera y sin que ninguno de los dos equipos pudiesen disfrutar del reconocimiento a una trayectoria que les llevó a ser los dos mejores equipos del fútbol de Tenerife. Porque, cuando algunos no están acostumbrados a perder, eso les puede más que el respeto, el fútbol, el espectáculo o cualquier otra cosa. Lo vivido ayer en el final del Mensajero – Tenerife B de Copa Heliodoro no puede quedar en una anécdota. No puede quedarse en un esto suele ocurrir  ni me vale el que las pulsaciones están al límite. No me vale. Hay que pararlo y hay que pararlo ya. Pero, además, la cuestión ayer tiene nombres bien identificados que debe desaparecer de nuestro fútbol. El primero de ellos es el de Rayco. La gran afición del Mensajero y un equipo con la historia que tiene el conjunto rojillo no merece que este señor siga llevando su camiseta.

Ayer, porque le dio la gana, sacó el puño a pasear sobre la cara de Miguel Gopar. Luego se disculpó, pero ya da igual. A mí me da igual. Los triste, es que Rayco volverá a vestirse de corto el domingo y nadie hará nada para condenar este tipo de actos. Que si no es la misma competición, que si ya decidirá el Comité… bobadas. Es de sentido común. No puede volver a jugar. Pero, ayer, gran parte de los jugadores del Mensajero perdieron los nervios y fue, en parte, gracias a su capitán. Yeray, el arrugado, no es nuevo en esto. No es un niño. Y ayer, como capitán, cuya misión debe ser ayudar al colegiado y favorecer el juego, se pasó todo el partido alentando a la grada contra el árbitro y protestando. Con su actitud, no es que no merezca llevar el brazalete de un equipo como el Mensajero, es que no está ni para llevar una bufanda. Esos comportamientos deben estar ya fuera del fútbol. Y él lo sabe. O debería…

Pero, yo no me olvido de la Federación Tinerfeña de Fútbol. Ente acostumbrado a pasar de largo este tipo de cuestiones y a que los clubes no se enfaden con las sanciones. Un día, y esperemos que no llegue el caso, a alguien le pasará algo más grave que unos cuantos moratones sobre un terreno de juego. Entonces, nos echaremos las manos a la cabeza y empezaremos a hablar de educación en los colegios. Que también debe ser básica, pero a falta de la misma, castigos ejemplares. Esto no puede pasar desapercibido. El premio a la actitud de ayer no puede ser la cuantía económica que reciben los finalistas de la Copa Heliodoro. Debe empezar la Federación a castigar con dureza la violencia en los partidos del fútbol. Si no, esto se nos va a ir de las manos y la gente acabará por no jugar a fútbol, porque lógicamente a nadie le gusta que le partan la cara por divertirse, y los aficionados acabarán yéndose de los campos. Y es que, pasamos de la derrota al bochorno con demasiada facilidad.

P.D. El que intente justificarme la barbarie de ayer en que la actuación del árbitro no fue correcta, necesita echarle un vistazo a sus valores. A Tanausú de la Rosa se le pudo escapar alguna tarjeta, sobre todo para el Tenerife B, no lo dudo. Pero de ahí, a lo que vimos después va un trecho muy largo. No todo vale…

Ver vídeos de lo ocurrido aquí y aquí