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De internacional uruguayo a técnico formador en Tenerife: Ariel López, una vida ligada al fútbol

Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Henry Ariel López Báez (03/07/1967) nació en la capital de Uruguay: Montevideo. Un país de fútbol donde el deporte rey se convierte en religión. Ariel mamó dicha tradición desde pequeño, donde cualquier amante a esta disciplina sueña con lo mismo: ser profesional y vestir los colores de su país. Él fue uno de los privilegiados que pudo defender la camista charrúa. Siempre rodeado de un esférico, desempeñó su carrera a medio camino entre su tierra natal y Argentina.

El destino efímero de esta profesión le llevó a colgar las botas, pero él fue previsor. Con el título de entrenador bajo la mano, sumó experiencias en su propia casa; y en Costa Rica. Hasta que cruzó el oceáno para venirse al archipiélago canario, concretamente a Tenerife, donde se ha asentado para vivir en un lugar que describe como hermoso, siendo feliz junto a su familia. Desde hace muchos años, desarrolla labores en el Atlético Chenet, club natural de Adeje, pero vinculado al Atlético Madrid, siendo uno de los culpables de que un tinerfeño como Óscar Clemente vista de colchonero. En Deporpress, hablamos con Ariel para conocer su historia personal.

Dani Cerdeña: Toda una vida ligada al fútbol: como futbolista, entrenador y formador. ¿Cómo recuerda su etapa de futbolista?

Ariel López: Quizás la más bonita de mi vida, porque fue algo que sentí desde pequeño. Siempre estuve detrás de una pelota. Asimismo, me marcó también en el tema familiar, pues mi hermano ejerció como futbolista y entrenador. Es algo que viene de familia. Los recuerdos son enormemente lindos e imborrables. He intentado aportar mi pequeño granito de arena. Mientras amas esta profesión, sigues adelante.

DC: ¿Cuál es su mejor recuerdo?

AL: No diría uno, sino muchos. Como profesional jugué 18 años. Pero es difícil quedarse con uno: fui campeón en mi país, viví grandes momentos cuando marché a Argentina… Ahora, lo más grande ha sido vestir la camiseta de la selección uruguaya. Para nosotros, es lo más grande. Y luego, el fútbol te enriquece como persona: conocer gente, otras culturas, vivir en otros países, etc.  Además, te llevas todo lo que has recogido durante años: la gente que conociste y te recuerda. Gracias a las redes sociales, puede mantenerse ese contacto.

DC: Uruguay: un país con menos de cuatro millones de habitantes que ha conseguido enormes méritos históricos a nivel internacional. ¿Dónde está la fórmula del éxito?

AL: Es una pregunta que me realizan a menudo y que los propios uruguayos nos hacemos a nosotros mismos. Tiene un mérito enorme. Pero al final, no deja de ser normal: todos los niños que juegan al fútbol quieren ser futbolistas profesionales. Sin excepción. Va en el ADN del uruguayo. Aparte, tenemos una historia increíble desde su fundación: fuimos el primer campeón del mundo a nivel de selecciones. Y también vencedores cuando no existían esos mundiales, tanto en los JJ.OO de Ámsterdam y en Colombia. Puedo contar una anécdota, y es que recientemente tuve una conferencia con entrenadores de mi país; en ella, estuvo un chico español que había dirigido en varios lugares. Y cuando le preguntaron qué veía en los chicos uruguayos, respondió que la motivación viene intrínseca, realizando una comparación con unos chicos cataríes a quienes también entreno y donde sí tuvo que incidir en dicha motivación. Forma parte de nosotros.

DC: El prototipo de futbolista uruguayo se asocia a valores como garra, coraje o sacrificio. Prevalece lo individual sobre lo colectivo. En Canarias, predominan palabras como clase o talento. ¿Qué similitudes y diferencias percibe entre uno y otro?

AL: El futbolista canario es hábil. Supongo que también va con ese ADN. Ojalá pudiéramos contribuyendo y apoyando a nuestros futbolistas, haciéndoles ver que no solo basta con jugar bien a la pelota, sino que a cierto nivel depende de algo que ellos traen dentro. Si no tienen la motivación, de nada sirve la calidad. Toca trabajarse en esa mentalidad, pues las condiciones existen. Las instalaciones y organización están ahí, al menos en el sur de Tenerife, pues recibimos ayuda de los ayuntamientos. En Adeje, los campos son espectaculares. Pero también es otra cultura, también en una zona de mucho turismo y extranjero. El talento está presente, pero toca ser exigentes para que todos se sientan parte de ello. Un sentimiento de pertenencia.

 

DC: Cuando colgó las botas, ¿tenía claro que el banquillo era su sitio natural?

 

AL: Justo tres años antes de retirarme había empezado a cursar los niveles de entrenador. Empecé en Uruguay, pero pronto me marché a Costa Rica a dirigir un equipo en Primera División junto a un amigo y compañero. Fue bastante bien, pero cuando volví a Uruguay, el tema económico y familiar me llevó a Tenerife, ya que tienen descendencia española. Pensamos más en el futuro. Uruguay es demasiado pequeño para tantos entrenadores, por lo que es difícil vivir de ello. De ahí, me motivó en parte a ese cambio de aires.

DC: ¿Cuándo decide cruzar el charco para venirse a Tenerife?

AL: Cuando pienso en la familia y el futuro. A parte, tenía familia por aquí, debido a que por parte de mi mujer, tiene familia gallega. Decidimos dar el paso. Personalmente, siempre me he sentido bien acogido aquí, así como en el resto de lugares en los que he estado. Me he sentido bastante cómodo, por lo que ha ayudado a ese desarraigo, a la hora de no echar tanto de menos mi tierra natal.

DC: Gran parte de su aventura en la Isla ha estado vinculada a una entidad: el Atlético Chenet, club vinculado al Atlético Madrid. ¿Qué funciones ha desempeñado desde su llegada?

AL: Lo conocí de casualidad. Anteriormente, estuve en otras escuelas de fútbol de la isla. Pero a través de compatriota, me acerqué al Atlético Chenet. Arranqué como entrenador, cambiando progresivamente las funciones. Ramón (Ateca) me ficha, pasando por todas las categorías, incluyendo en labores de captador durante la época que estuvo Pier Cherubino con nosotros. Después de unos cuantos años, podemos decir que somos parte responsable del área deportiva y técnica del club. Estoy feliz por hacer lo que me gusta en un lugar tan lindo.

DC: A día de hoy, ¿qué valor juega la psicología entre los chicos, quienes viven una formación en plena efervescencia?

AL: Hoy en día, los cuerpos técnicos de canteras profesionales son multidisciplinares, incluyendo la figura del psicólogo. Dentro de nuestro proyecto, también hemos pensado en incorporar a una persona especializada en dicha materia, pero la situación económica es complicada. Es parte de la enseñanza, pues también educamos. Muchas veces se nos presentan situaciones de este carácter que debemos resolver con eficiencia. Al final, son chicos que están en edades de aprendizaje, trayéndose incluso problemas que tienen en casa o en los estudios. Y nosotros nos damos cuenta, teniendo que hablar con los padres para solucionarlo. Formamos personas y, por tanto, de futuras generaciones. Si lo hacemos bien, tocando las herramientas necesarias, es fundamental.