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De errores y etiquetas (19-2-14)

Por @jf_rojas

Llama la atención cómo el fútbol nos arrastra a veces a debates completamente absurdos. Discusiones que en la “vida real” aburrirían a niños de diez años aquí nos enredan durante días para desvanecerse en cuanto la actualidad las sustituye por otras. Lo pensaba estos días escuchando el reguero de comentarios que ha dejado el error de Roberto durante el partido ante el Zaragoza. Un error puntual en la casi impecable trayectoria del futbolista desde que debutara hace meses que sin embargo ha provocado toda clase de dudas y controversias acerca de su calidad y capacidad para ocupar un puesto de esa responsabilidad.

No creo que sea razonable juzgar las capacidades profesionales de nadie en función de un error o un acierto puntual. Mucho menos las de un jugador que sigue en periodo de formación y que hasta la fecha ha respondido muy por encima de las expectativas. Lejos de lo que algunos anunciaban, Roberto hasta ahora ha demostrado agilidad, decisión y seguridad bajo los palos. Se le han visto lagunas, claro, pero está por nacer el portero que no las tenga. Goles como el del otro día se los han metido a Valdés, Casillas, Neuer o Ricardo Zamora. Todos los porteros han dudado y se han equivocado alguna vez sin que por ello les haya colgado tan precipitadamente la etiqueta de que no pueden con el puesto. Es la insistencia en el error la que acaba poniendo a cada uno en su sitio y eso, con Roberto, aún no se ha dado.

En cualquier caso no es éste un artículo para defender a Roberto, al que habrá que medir a partir de ahora que se sabe bajo los focos. Escribo sobre todo para subrayar mi sorpresa ante el criterio que empleamos a veces para juzgar a los futbolistas. Llevado al ámbito de la vida diaria, aplicar esa misma pauta de exigencia nos invalidaría a todos sin excepción para lo nuestro. Todos hemos cometido, cometemos y cometeremos errores. Sin embargo eso no nos hace mejores o peores. En realidad, es la capacidad para aprender del error la que acaba distinguiendo a los buenos de los que no lo son tanto. Digo yo que a Roberto habrá que concederle también la oportunidad de demostrar si aprende de sus fallos antes de ponerle la etiqueta de que no sirve.