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De balsas de aceite y arenas movedizas

Por @AleixValero

Alfonso Serrano y Miguel Concepción van de la mano y mantienen la confianza plena en José Luis Martí, al que ambos “renovarían” ahora mismo si por ellos fuera (el tiempo y el propio técnico tendrán todavía mucho que decir), mientras que Aniano Cabrera y Félix Hernández, sus homólogos en el Iberostar Tenerife la mantienen de puertas hacia afuera, pero no hacia dentro, en Nenad Markovic, al que cortan justo en la semana en la que se les llenó la boca para pedir tranquilidad y confianza, aplazando cualquier decisión que pretendieron tomar, a hurtadillas, en el anonimato, sin conseguirlo, y con la guillotina preparada sobre el bosnio, mientras contactaban ya con el recién llegado Katsikaris.

Son dos maneras de actuar diametralmente opuestas las que están teniendo ambos clubes, algo sorprendente tanto en cuanto la agitada historia reciente en la vida política blanquiazul, y con miles de ejemplos en el mundo futbolero, que  podría hacer pensar que el estilo de abordar estas situaciones hubiera sido al contrario, más caballeroso en teoría en la balsa de aceite que envuelve al entorno social y mediático del baloncesto en la isla que sobre el CD Tenerife, en el que todo es opinable y criticable.

Miren, uno no sabe qué va a pasar ni con el Tenerife ni con el Iberostar en materia deportiva, si van o no a cumplir sus respectivos objetivos, si Martí acabará o no la temporada, si el cambio de Markovic era necesario o había tiempo para mejorar unos resultados que no estaban siendo catastróficos, y menos en comparación con los del fútbol. Ojalá que mantener a Martí y fulminar a Markovic sean decisiones acertadas y que aseguren el éxito en ambos casos, pero eso es imposible de vaticinar.

La mayoría de los seguidores del Iberostar Tenerife dan por bueno el cambio, apenas se discute, y eso que el equipo tiene vía libre en Europa y hay margen suficiente para mejorar en la Liga Endesa. Es cierto que el equipo transmite peores sensaciones que el año pasado, pero es que esa temporada se antoja insuperable ¿Valentía? ¿Ambición? Desde luego no se puede tildar de inmóvil a la dirección deportiva y directiva aurinegra, pero es mucho más fácil trabajar y decidir en una entidad donde la crítica es prácticamente nula y, se haga lo que se haga, no va a encontrar apenas oposición. Pero otra cosa son las formas. No ya con el entrenador saliente, que se fue como un señor, y mordiéndose algo la lengua, de paso. Si no por vacilar (y no me refiero al sinónimo de dudar) con quienes apuntaban ya a movimientos extraños en los últimos días, hasta el punto de desacreditarles, casi que reírse de ellos, amparados en una impunidad que a buen seguro acabará haciendo daño al club; la salida de Markovic ha dejado en mal lugar a más de uno, pero ya sabemos cuál es la densidad del aceite, se altera poco y permanece en calma.

No quiero ni imaginar si el modus operando fuera el mismo en el hipotético caso de que José Luis Martí fuera despedido fulminantemente en el Tenerife después de que el club lo defendiera a ultranza, como lo está haciendo al menos hasta ahora, y se dedicara a desprestigiar o querer dejar en evidencia a quienes adelantaran que el crédito de Martí estuviera agotado y al final se tuvieran que tragar sus palabras días después. Pero esa es la diferencia entre moverse en una balsa de aceite, caso del baloncesto aquí, o sobre arenas movedizas como lo hace a diario el Tenerife, sometido a la crítica diaria en mil asuntos distintos. De momento la respuesta de unos y otros ante dos hechos semejantes está, lamentablemente, a años luz en favor de aquellos que tienen que soportar algunas verdades y otras muchas no tanto, tragando sapos, pero sin mentir al menos a la cara.