Redacción Deporpress | Por segundo año consecutivo, Daysa Delgado fue una de las invitadas de lujo del IX Memorial Cantadal Quico Cabrera y se mostró “contentísima porque ya el año pasado me quedé prendada de los niños, de la cercanía. Se respira un ambiente de nobleza, de inocencia y te dan ganas de transmitirle todo lo que sabes y de intentar que se enganchen un poco más a este deporte”, argumentó la tinerfeña.
“Si puedo ‘tripitir’, volver el próximo año, me encantaría”, aseguró, “porque mis vacaciones las paso en Tenerife y le he cogido un cariño a este Campus por lo que se respira. No había participado en ningún otro”, contó. La tinerfeña relató que cuando era pequeña, este tipo de iniciativas, no existían. “Solo recuerdo una experiencia en la que seguías participando si tenías el nivel. Se concentró muchísima gente y venían ojeadores. Pero no un estilo como esto”.
La central evocó cómo fueron sus inicios en el voleibol. “Yo vengo de un pueblo muy pequeño, en categoría cadete me tenía que desplazar en guagua para Santa Cruz desde Las Galletas”. Empezó bajo las órdenes de Lolo Cabrera con entrenamientos dos o tres veces por semana más el día del partido. “Era agotador. Si no hubiese gente que no hubiese tirado de mí no habría llegado”, admitió.
Pese a haber pasado por el CV Tenerife, no recuerda un contacto directo con Quico Cabrera. “Sí recuerdo la figura que era”, apuntó. “Estaba en el juvenil y viví esa Final Four en la grada, pero no tuve el placer de tener relación”.
Lo que tiene muy claro Daysa Delgado es que la culpa de que el voleibol sea un deporte referente en la Islas “la tiene Quico porque si no hubiese habido un club como el Marichal, no creo que se hubiese movido tanto el voleibol en las Islas. Ahora mismo, por temas económicos, ya no hay tantos, pero ha habido tres viajes a Canarias y para mí eso era un placer. Hay buen nivel y aquí se vive un poco más que en la península”, finalizó.