Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | El fútbol tinerfeño pierde a un árbitro de reconocido prestigio. David Pinto Herrera dice adiós a dicha profesión a sus 38 años, después de once temporadas y más de 130 partidos en Segunda División B, junto a dos playoffs de ascenso a la división de plata. Una pasión que aparca por decisión personal. «He puesto el tiempo en la balanza. La dedicación es diaria, no solo durante el fin de semana; y renuncias a tiempos con los tuyos. Creo que ya he vivido suficientes situaciones en el arbitraje», expresa. En Deporpress, hablamos con él del pasado, presente y futuro.
Dani Cerdeña: La gran mayoría suele soñar con ser deportistas, pero es cierto que vino de una familia ligada a este estamento. ¿La pasión por el arbitraje le llegó casi de manera innata por esa influencia o bien por descarte?
David Pinto: Es una pregunta que siempre suelen hacerme. La realidad es que todo vino de golpe. Justo antes de empezar a arbitrar, comencé a entrenar con un equipo federado en 1996. Siempre había estado pegado a un balón: en una cancha, en el instituto y el colegio… Pero al mismo tiempo, tuve ese primer contacto con el arbitraje. Cuando estaba jugando en la calle junto a varios hermanos y amigos del vecindario, apareció un chico del barrio que nos dijo que era árbitro. Nos comentó las ventajas de ser colegiado en esa época, y en esa década de los 90, una de ellas era asistir gratis a los partidos del Tenerife; hablamos de un contexto donde el equipo jugaba UEFA, entrenado por Jupp Heynckes. Ahí, dijimos: ¿y si probamos a ver qué tal está? Entramos varios hermanos de golpe, además de unos vecinos de la zona. Así, empezó todo: por ver al Tenerife y un dinerillo que te ganabas como asistente y demás. Vas entrando y, con los años, conoces gente que te arropa muchísimo; y pasa a ser parte de tu pasión, otorgándole mucho tiempo y esfuerzo para llegar arriba.
DC: Probablemente, sea una de las profesiones más duras y peor reconocidas del mundo laboral. ¿Cómo se evadía usted para que le afectase lo menos posible en su ejercicio profesional y vida laboral?
DP: No he tenido un mecanismo concreto. No lo he trabajado psicológicamente conmigo mismo, sino simplemente tratas de quedarte con lo positivo. Con aquellos que halagan tu labor o reflejan una crítica constructiva. Te vas quedando con esa parte buena para ir aprendiendo y que todos salgan contentos. El último fin es aprender de esa experiencia para ir aprendiendo más y más.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Una ventaja de ser árbitro en los 90 era asistir gratis a todos los partidos del Tenerife».[/quote]
DC: ¿Hasta qué punto está presente la figura del psicólogo en el arbitraje?
DP: Quizás deberíamos incidir más en darle oficialidad para que nos preste ese apoyo. Ahora que lo dices, creo que entre todos hacemos de psicólogos. Los más veteranos por ejemplo te dan ánimos, diciendo que no pasa nada o dándote directrices para focalizarlo. Es todo autodidacta para canalizar esos sentimientos y emociones. Sí es verdad que en los clubes profesionales de alta competición, se trabaja con personas especializadas. Creo que es una figura que debería incorporarse a nuestro staff técnico.
DC: ¿Por qué ha decidido que era ahora cuando tenía que dar definitivamente un paso a un lado?
DP: Poner en una balanza el tiempo dedicado. En la categoría en que milito, la dedicación es diaria, y no solo el fin de semana. Repasas las reglas, analizas a los equipos que vas a arbitrar en términos de ‘scouting’ para ver cómo juega cada uno y saber así qué situaciones puedes encontrarte. Además, debes analizar situaciones previas que has tenido, además del entrenamiento físico, con vídeo-test… tenemos que automatizar nuestra vista para cuando llegue la hora de la verdad: los partidos. Por tanto, es una dedicación cada día de la semana. Al final, renuncias a tiempo con los tuyos. Y creo que ya he podido vivir muchas situaciones del arbitraje, cumpliendo sueños como asistir a esos campos grandísimos que de pequeño veías con la tele. Me quedo con todo lo vivido; estoy más que agradecido. Si no voy a estar al 150% que hace falta, es mejor que pasen otros, dando un paso un lado porque ellos tienen mucho por vivir. No quiero ser egoísta, así que quiero dedicar más tiempo a los míos y seguir más el arbitraje como aficionado.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»No quiero ser egoísta; necesito dedicar más tiempo a los míos».[/quote]
DC: Casi 25 años ligados al mundo arbitral. ¿Qué se lleva?
DP: Los recuerdos. Lazos creados con personas que no se romperán nunca. Y también todo lo que me ha dado al arbitraje en mi vida: que me guste la actividad deportiva; la visión de un partido de fútbol desde otros valores, no solo desde la perspectiva de que tu equipo gane o pierda. Son valores que me ha aportado el deporte.
DC: Una profesión siempre perseguida, pero tremendamente exigente. La concentración para no perder ápice de ningún detalle, tener que decidir en un corto margen de tiempo… Quizás llegó un poco tarde pero, ¿hasta qué punto cree que el VAR mejora sus vidas?
DP: Al principio, había mucha incertidumbre. Pero parece que se está trabajando y cada año hay algún detallito que lo mejora. El VAR dará mayor justicia, evitando que hablemos de un partido seis meses después donde el equipo ganó por un fuera de juego de dos metros, por poner un ejemplo. Ese tipo de cosas no deberían pasar con el VAR. La concentración es importante, enchufándonos como si arbitráramos una final de Champions League. Pero siempre existe un pequeño momento donde todos podemos perder esa concentración. Con tantos intereses económicos de por medio, pesa que por un despiste humano se recuerde por una cuestión de segundos en un partido de 90 o 120 minutos. Es injusto tanto para nosotros como árbitros, como también para los equipos. Es una herramienta que va mejorando la vida de los árbitros, futbolistas y aficionados.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»El VAR dará mayor justicia; no estaremos de un fuera de juego seis meses después».[/quote]
DC: No es una herramienta perfecta, sino una máquina que ayuda para una correcta aplicación e interpretación de jugadas polémicas. ¿Qué cree que le falta por mejorar a corto plazo?
DP: Opino como usuario (ríe). El VAR lo vives. Por ejemplo, en Segunda B como cuarto árbitro, no solo estás pendiente del banquillo y los cambios, sino también de lo que sucede dentro del terreno de juego. A veces, puede que su decisión sea importante, pues quien está dentro del campo no lo ha visto. Ha cambiado un poco esa forma de trabajar de los cuartos árbitros, pues antes estábamos en constante comunicación con el colegiado como únicos testigos en cierto ángulo, dando nuestra rápida perspectiva y que luego actúe el VAR. ¿A mejorar? Son detalles que tocaría canalizar por los árbitros de Primera y Segunda, pero a modo personal, intentaría que hubiese más libertad desde FIFA, abriendo más la mano en labores de actuación. Pero también habría que verse las consecuencias de ello, como que se viese frenado el espectáculo.
DC: La nostalgia suele pesar mucho. Y se dice que el arbitraje ha cambiado en demasía: que antes se permitía mucho más ese ‘juego sucio’. Usted que lo ha vivido tantos años, ¿cuál es su parecer sobre este tópico?
DP: Se ha evolucionado porque el jugador, sobre todo en categorías profesionales, tiene consciencia de que es un símbolo para mucha gente. Una responsabilidad que es social, pero también en cuanto a caché y contratos. Su imagen queda deteriorada y a nadie le interesa. Jugadores y clubes están teniendo más en cuenta esa deportividad. No soy nostálgico. Y no creo que antes se permitieran, sino más bien que no se percibían. Ahora, los árbitros estamos más cerca de la jugada. Y con el VAR como añadido, crea un efecto disuasorio; no me acuerdo del dato, pero en el primer año de la implementación en España de esta herramienta, se produjeron muchas menos agresiones, ya que ahí el VAR es implacable, pudiéndose expulsar a alguien aunque la agresión haya sucedido hace diez minutos. Los jugadores han echado el freno, lo cual nos ha venido bien a todos.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Me hubiese gustado llegar a la élite, pero me quedo tranquilo porque lo he dado todo».[/quote]
DC: ¿Le queda la espinita de no haber dado el paso al fútbol profesional o está plenamente satisfecho con su andadura?
DP: Estoy súper satisfecho. Cuando empecé en esto, fue en el torneo de Benjamines de Rommel Fernández en La Cuesta. Para mí, era lo más grande. Luego, ves que vas subiendo de categorías. Si soy sincero, por supuesto que me hubiese gustado llegar a la élite, pero me quedo tranquilo porque sé que he dando el cien por ciento de mí mismo para conseguirlo. Y sé que quienes pitan en Primera y Segunda División son buenísimos. No me gusta valorar lo que no tengo, sino lo conseguido. Y ha sido mucho más de lo esperado cuando di mis primeros pasos.
DC: ¿Aparca el silbato para siempre o tiene pensado desarrollarlo de una forma más amateur si vuelve ese gusanillo?
DP: El cierre es total. He dado mi último silbato en un terreno de juego, aunque he decidido finalizar esta temporada como cuarto árbitro en el campo. Salvo que como cuarto, uno de mis compañeros tuviera un imprevisto que le imposibilitara continuar, no volveré. Ya desde el Comité Tinerfeño de Árbitros me han dado su confianza, permaneciendo cerca del colectivo a través de la ayuda en la vocalía de designaciones, organizando los destinos de los árbitros de Tercera División hacia abajo. Desde ahí, estaré cerca del arbitraje, siguiendo a los demás y tratando de aplicar lo aprendido para ayudarles a alcanzar sus objetivos. Pero dentro del verde, no estaré mucho más.
[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Seré arbitro toda la vida; pero ahora veré los encuentros con esa visión».[/quote]
DC: ¿Qué valoración hace del arbitraje en España y en Canarias?
DP: Tenemos la ventaja de tener la mejor o una de las mejores ligas del mundo. Y eso significa que sus árbitros también tienen que estar entre los mejores. Cuando el nivel de futbolistas, técnicos y sistemas tácticos son tan altos, los colegiados deben ir en consonancia. Sin dormirnos en los laureles, tenemos el caldo de cultivo para tener a los mejores; y creo que se ha trabajado para que así sea. Ahí están las designaciones: ves a un Mateu Lahoz o Del Cerro Grande arbitrando partidos grandes en Europa. Para nosotros que hemos compartido algún encuentro con ellos, es un orgullo grande. Y seguirán llegando a ese máximo nivel. Quizás los próximos puedan ser Gil Manzano, o el compañero de Lanzarote: Hernández Hernández. Nuestro nivel es de los más altos del continente. Incluso, en Segunda o Segunda B, hay árbitros con un nivel tan alto que, en países más pequeños, podrían ser colegiados FIFA sin ningún tipo de problema por cualidades, física y actitudes. Pero el cupo es limitado.
DC: ¿Y ahora? ¿Cuáles son los planes de presente y futuro?
DP: De presente, disfrutar de los pocos partidos que quedan antes de retirarme definitivamente. Actuaré en un par de ellos más como cuarto árbitro, disfrutándolo al máximo como he hecho en mis últimos años. Seré árbitro toda la vida, pero veré encuentros con esa visión arbitral como un aficionado más. Me viene una fase distinta, pero también con el afán de disfrutarla de otra manera.