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David Hernández, el entrenador que nunca descansa

Pilar Pérez (Santa Cruz de Tenerife)| Hace algunos días conocíamos la desvinculación del entrenador David Hernández del CB Santa Cruz, banquillo que ocupaba desde hace seis años. Hemos querido conocer un poco más a este hombre de baloncesto que ama el deporte de la canasta, aunque ahora le toca, como él mismo dice, iniciar un tiempo de desconexión, aprendizaje y renovación.

Deporpress: ¿Cuándo empezó su aventura en el baloncesto?

David Hernández: «Empecé hace ahora 25 años en el Colegio Rodríguez Campos de la mano de Juan Pedro Arteaga y Juan Luis. En ese momento el baloncesto entró en mi vida y nuca más ha salido. He estado en muchos clubes tanto en Tenerife como en Las Palmas, y el basket siempre ha sido parte de mi vida».

DP: ¿Qué ha significado para usted el deporte de la canasta?

DH: «El baloncesto me ha dado mucho, pero por encima de todo me ha hecho crecer como persona, me ha ayudado a sobreponerme a los momentos malos y gestionar las victorias. Sin duda el baloncesto ha sido un lugar de crecimiento personal».

DP: ¿Cómo ha visto su evolución como entrenador de baloncesto?

DH: «He tenido momentos malos y buenos. Quizás no ser profesional del deporte me ha llevado a asumir situaciones complicadas y retos inasumibles, pero no me arrepiento de ninguno de los retos asumidos, independientemente del resultado, porque me han hecho crecer como entrenador y persona. En estos años he crecido mucho, no se ven las cosas igual a los 20 que a los 40 años, uno aprende a relativizar,  pero quizás mi ADN siempre ha sido el mismo y es aquello a lo que me niego a renunciar».

DP: ¿Qué le ha aportado y qué ha podido perder con el baloncesto?

DH: «Me ha dado mucho, pero quizás le he robado mucho tiempo a familia, amigos y a mi vida. El entrenador no descansa nunca, y siempre tiene el baloncesto en su cabeza, y lo peor influye en su estado de ánimo. Pero en resumen, lo que más me duele tal vez es haberme perdido tiempo de mi mujer y mis hijos. Aunque he tenido la suerte de tener siempre su apoyo y, como dice mi hijo Pablo, “papi quiero que seas entrenador porque es tu pasión”.

DP: Una faceta suya dentro del basket es la formación, ¿Cómo ve en la actualidad a los entrenadores de la isla en este sentido? ¿Están preparados o falta mucho?

DH: «Llevo dando cursos de formación para la Federación Canaria de Baloncesto desde el año 2005, siempre doy un mismo consejo, primero formarse como personas y profesionales y luego como entrenadores. Hoy en día el entrenador no sólo puede saber de ataque y defensa, tiene que saber de muchos más aspectos que le ayudarán a desarrollar su profesión. Este año he tenido la oportunidad de volver a mis inicios y entrenar en el minibasket 2005 y he visto un buen nivel de entrenadores, aunque siempre me hago la misma pregunta, ¿Por qué tenemos la crisis que tenemos de jugadores juniors y seniors?, realmente no lo sé.

DP: Su profesión es el periodismo, ¿Cómo ve el periodismo tinerfeño en materia de baloncesto? ¿Cree que se le dedica el tiempo que merece?

DH: «Bueno realmente mi profesión es la de educador, y desarrollo mi actividad docente en el Colegio Nazaret de Los Realejos. Sí es cierto que además de docente soy Licenciado en Ciencias de la Información, que es un mundo que me apasiona. Y con la pregunta que me haces no soy muy objetivo, dado que  tengo un gran concepto del nivel periodístico de esta isla, y en especial de las nuevas camadas de grandes profesionales que está dando la Facultad de Ciencias de la Información. Pero como soy de baloncesto si te digo que me encantaría que se hablara de baloncesto mucho más y en muchos más medios».

DP: Después de seis años se desvincula del CB Santa Cruz, ¿Cuáles han sido las razones?

DH: «La razón principal es asumir como profesional que mi ciclo había acabado en el club, que le había dado todo aquello que he podido al club y que me he vaciado por el bien del club. Cuando lo has dado todo con tus aciertos y errores, y cuando entiendes que para que el club y para mí lo importante es que sigamos evolucionando por caminos separados, lo esencial es dar un paso al costado aunque sea doloroso, hay que hacerlo y ser responsables con la decisión».

DP: Con el paso del tiempo si echa la mirada atrás, ¿Qué recuerdos le quedarán con el Santa Cruz? 

DH: «Buena pregunta. Tengo un sinfín de recuerdos, quizás los mejores, las dos fases de ascenso a LEB plata, aunque tal vez le guarde un mayor recuerdo a la segunda, dado que fue mucho más compleja, debido a las dificultades económicas que tuvimos que superar. Otro buen momento ha sido la fase de ascenso a EBA de este año, porque un grupo de gente joven en el club ha sido capaz de dar un alto nivel competitivo, y que pronto devolverá al equipo a la liga EBA. Pero de lo más orgulloso que estoy es de cómo se queda el minibasket en el colegio Santa Catalina, hace dos años cuando Alberto Déniz me planteó la posibilidad de incorporarme a esa parte del club que desconocía.  La situación era muy complicada, dado que nuestro nivel deportivo era muy bajo, pero con mucho trabajo, hoy el Santa Cruz ha ido a cuatro campeonatos tanto en categoría femenina y masculina y las generaciones que viene estoy seguro que también lo harán. O sea, que me he ido con la tranquilidad de dejar las bases muy sólidas para el futuro del CB Santa Cruz».

DP: ¿Cuál fue la primera reacción de los directivos al comunicar que no quería continuar?

DH: «En mi carrera he estado con muchos presidentes que me han enseñando y ayudado muchísimo. Antonio Silvio, Pepe Armas, Domingo Domínguez, Paco Chinea, Sixto Trujillo, José Manuel González, pero el directivo que más ha confiado en mí y más ha valorado mis opiniones ha sido Alberto Déniz. En seis años nunca me ha impuesto nada y todas las decisiones han sido consensuadas, y la conversación para mi salida tuvo el mismo tono profesional de siempre, lo hablamos, lo analizamos y llegamos a la conclusión de que era lo mejor para ambos. Nos une un respeto profesional y personal que va más allá del baloncesto».

DP: Con los jugadores con los que ha trabajado en el club, ¿A quién o quiénes le hace una mención especial?

DH: «He tenido grandes jugadores en el club pero entrenar a Iván Rodríguez, Geoffrei Silvestre, Martín Calvo, Nacho Díaz, Bernardo Hernández…fue un orgullo, me aportaron mucho como entrenador. Por otro lado ver que crecieron con nosotros jugadores como Ayoze Alonso, Fallou, Alejandro Martín, José Quintero… Y de esta última época jugadores como Precious,, Blas, Juna Díez. Pero sobretodo a Alejandro Martínez jugador del club y que ha estado en todas, y que ha defendido siempre al CB Santa Cruz por encima de todo».

DP: No puedo dejar de preguntarle por el Iberostar Tenerife, todos hablan de impresionante, ¿Qué opinión le merece la trayectoria del Canarias esta temporada finalizada?

DH: «La temporada del Canarias es indescriptible, pero creo que es resultado de muchos años de trabajo bien hecho. Esto no es flor de un día, y considero que en esa parte hay que felicitar a Félix Hernández y Aniano Cabrera, porque han hecho crecer al club año tras año».

DP: Y ahora ¿qué? ¿Cuál es su futuro más cercano en el baloncesto? ¿Un equipo próximo?

DH: «Mi futuro más cercano es descansar de esta dura temporada, hace mucho tiempo que no estoy sin equipo, y hasta me gustaría disfrutar del momento. Pero soy entrenador y lo seré siempre y desde que tenga un proyecto que me motive y me ilusione me involucraré. Pero realmente ahora mismo sólo pienso en descansar y disfrutar de mi familia. Estoy muy contento de iniciar un tiempo de desconexión, aprendizaje y renovación».


David Hernández y el baloncesto, una forma de vida. Principios y valores aplicados al deporte de la canasta en el día a día. Pueden salir las cosas bien o no tanto, pero no renuncia a su forma de entender el basket. Hay que conocer a David para ver que es una persona que no se arruga ante la adversidad y que le echa coraje a cada segundo de un partido. Se acaba una etapa, pero es un entrenador que nunca descansa y aunque está muy contento de iniciar un tiempo de desconexión, pronto le volveremos a ver pisar una cancha porque el baloncesto sin David no es lo mismo. Su hijo Pablo tiene mucha razón «papi quiero que seas entrenador porque es tu pasión».