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Daños y perjuicios (16-2-15)

Por @rondoscutillas

El Tenerife cumple su segunda semana consecutiva en la zona de descenso. Acumula ya siete jornadas sin conocer la victoria y, como escribía la semana pasada, no pierdo la esperanza porque considero que aún tiene margen de mejora. Sobre todo si, de una vez por todas, comienza a funcionar esa ley no escrita que dice que los árbitros, en el balance global que se hace al acabar el curso, suelen darte tantos puntos como los que te quitan. Esa es una razón más para el optimismo porque, en las últimas jornadas, los blanquiazules podrían quejarse, y con razón, de que los encargados de impartir justicia únicamente les han causado daños y perjuicios.

Sé que lo expuesto hasta ahora puede sonar a excusa barata para justificar los últimos resultados. Pero la realidad es que los árbitros han impedido sumar al Tenerife un buen puñado de puntos últimamente. El gol del Mirandés del sábado pasado es fuera de juego (2 puntos menos), ante el Girona no decretan unas manos de un defensor dentro del área (se puede debatir si son involuntarias o no, pero al Tenerife le han pitado mil veces la pena máxima en idéntica situación) y en Albacete otra decisión arbitral impidió sumar un punto porque a Carlos Ruiz se le anuló un gol legal a todas luces. Y no me voy más atrás para no cansarlos.

Quizá los dos últimos partidos no sean aún un buen termómetro para valorar el efecto que ha tenido el cambio de entrenador en la plantilla. Contra el Girona porque acababa de aterrizar y en Anduva porque el estado del terreno de juego impedía hilvanar cualquier jugada trenzada, aunque si hubo algún equipo que lo intentó, ese fue el Tenerife.

Con todo, hay jugadores a los que el 4-4-2 con el que parece que juega a ratos el Tenerife les favorece bastante. Aridane ha sido de los más destacados en los dos últimos partidos y cada vez se parece más al jugador importante que fue y al que tanto se ha echado de menos esta temporada. Ahora también da la sensación de que el equipo tiene menos tráfico por dentro y que las bandas vuelven a ser bandas, lo cual es una ayuda importante para los laterales a la hora de defender.

Me gustó también el estreno de Santi Luque, otro chico de la cantera con descaro y criterio, igual que Cristo González. El panorama de jugadores que pueden arribar al primer equipo para consolidarse y ser protagonistas es muy halagüeño si a estos dos les unimos otros nombres como los del guardameta Carlos Abad o el defensa Jorge Sáenz.

Quizá otra de las características que más gusten ahora es que este Tenerife da la sensación de mostrar cierta voluntad para no limitarse a defender como único medio de vida, ese rasgo que tan poco gustaba al aficionado y que terminó por denostar a Álvaro Cervera entre la hinchada.

La visita del Valladolid y el derbi ante Las Palmas no son el mejor calendario posible para un equipo necesitado de sumar puntos como el Tenerife. Pero el nivel de exigencia va a subir y los blanquiazules no pueden dejar tantos espacios como los que dispuso el Girona si no quieren verse abocados a una catarata de llegadas sobre el área de Dani Hernández. Una complicada ecuación la que tendrá que resolver Raúl Agné ante dos conjuntos que han presentado su candidatura al ascenso.

Si yo fuera jugador o dirigente del Tenerife aprovecharía lo que queda de semana para mandar algún mensaje de descontento al estamento arbitral. Está claro que no hay ninguna conspiración judeomasónica para perjudicar los intereses del Tenerife, pero el asunto de los árbitros ya pasa de castaño oscuro y va siendo hora de hacerte oír. Sobre todo porque, si esperamos mucho más, quizá sea ya demasiado tarde para solicitar daños y perjuicios a quien corresponda.