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Dani Mederos: “Me apetece vivir otra aventura en Europa, Asia u otro sitio”

Dani Cerdeña | El tinerfeño Dani Mederos busca nuevos retos. Aventuras donde enfundarse los guantes para continuar ligado a su mayor pasión: el fútbol. El guardameta, formado en las categorías inferiores del CD Tenerife, ha puesto punto y final a su larga travesía en tierras nórdicas, desde donde permanecía desde el año 2013. Cuestionado sobre sus preferencias para su futuro inmediato, el guardameta chicharrero de 29 años muestra sus preferencias en esta entrevista concedida a Deporpress: «No me importaría jugar en Europa, Asia o cualquier otro sitio», confiesa. Mederos habla con nosotros de su etapa de blanquiazul o su travesía en el norte del Viejo Continente.

Dani Cerdeña: ¿Cómo lleva el confinamiento?

Dani Mederos: Matando horas, entrenando en casa como se puede… poco más.

DC: Se acaba su relación contractual en Noruega con el Alta. ¿Cuál ha sido el motivo?

DM: Llevo siete años en Noruega y tres en Alta. Me ofrecieron la renovación, pero no llegamos a un acuerdo en las condiciones. También tenía ganas de salir del norte de Noruega, porque es la zona del ártico, bastante lejos… Estaba feliz, pero uno siempre busca mejorar. Salieron varias ofertas, aunque no eran del todo buenas, por lo que a día de hoy no he firmado por ningún equipo.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Han salido varias ofertas, pero no eran del todo buenas».[/quote]

DC: ¿Cuál es el futuro de Dani Mederos?

DM: Ahora mismo, es un pelín desconcertante porque nadie sabe nada. En mi caso, no sé qué sucederá porque yo quedo entre medio de las ligas: cuando termino en Noruega, el resto de competiciones en Europa siguen jugando. Este año es diferente por el coronavirus. Terminé en noviembre, aunque hasta diciembre tenía contrato. Generalmente, terminas volviendo a los países escandinavos ya que por cuestiones de calendario viene a uno mejor. Ahora bien, quizás es el momento idóneo de hacer un cambio para irme a otro lugar de Europa.

DC: ¿Preferiría volver a algún equipo de España o probar fortuna en otro equipo extranjero?

DM: Estoy abierto a todo. En España, resulta complicado, más aún con todo lo sucedido. Pero me apetece salir de España. Son siete años fuera y me apetece vivir otra aventura, sea en Europa, Asia o cualquier otro sitio.

DC: ¿Hay alguna liga que le llame especial atención?

DM: No tengo una en mente. Cierto es que siempre tengo en mente a Noruega porque son tantos años que uno ya conoce todo allí, pero no tengo nada pensado. Siempre quiero aspirar a lo más alto, pero estoy abierto a cualquier alternativa.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Me apetece salir de España y vivir otra aventura».[/quote]

DC: Siete años en el norte de Europa. ¿Qué balance extrae en lo positivo y negativo?

DM: Muy bueno. Son siete años en los que he madurado muchísimo. Salí con 22 años hacia Noruega, donde no he parado de crecer ni en lo futbolístico ni en el resto de facetas de mi vida. He conocido mucha gente de todo el planeta: dejo a mucha gente allí. Es una opción de futuro porque es un país con una estabilidad increíble. Siempre está como opción de futuro, pues mi pareja también trabajaba allí. Lo único negativo quizás sea que echas de menos que sea un fútbol más profesional. Las ofertas no son del todo buenas, generalmente a la baja, donde muchos de ellos compaginan al cincuenta por ciento su vida laboral con la futbolística. No vale la pena si quieres dedicarte exclusivamente.

DC: En 2016, fue subcampeón de Copa con el Kongsvinger: ¿fue uno de sus momentos más álgidos en lo deportivo?

DM: Todos los años han sido bastante buenos. Obviamente, aquella final voy a guardarla para siempre. Dentro de lo malo, me tocó ser suplente en aquel partido, pero es maravilloso poder estar presente en un encuentro así. En Noruega, es la competición más importante. Pero también guardo otros bonitos recuerdos durante el resto de años, pues se portaron bastante bien conmigo pese a que no ganamos nada. Además, personalmente, me salieron tres buenas temporadas.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»Salí con 22 años; he madurado muchísimo».[/quote]

DC: Alta es una ciudad que se sitúa en la zona más norte del país. ¿Cómo es la vida allí?

DM: La vida en Noruega es generalmente tranquila, ya sea donde residía o en el resto del país. Pero era un sitio complicado en el sentido de que, si querías salir, tenías que coger un avión cuyos precios eran carísimos. Moverte en coche tampoco era fácil, así como desplazarse a Oslo –en la parte del sur-. El pueblo más cercano estaba a seis horas en coche. Era una de las razones porque la que pensaba en irme más hacia el sur. Allí estás bien, pero en cierta manera aislado. Las visitas son complicadas, pues son dos horas y media desde Oslo, por lo que terminas echando de menos a la familia. Lo que sí es cierto es que la vida allí ha hecho que lleve esta cuarentena de forma más fácil, pues en mi estancia en el país estaba acostumbrado estar en casa. Cuando hace tanto frío, es complicado hacer vida en la calle.

DC: Durante esos años, ¿tuvo tiempo de hacer turismo por la zona?

DM: He estado en varias ciudades de Suecia, así como en Dinamarca. Finlandia no he llegado a conocerla. Luego, dentro de Noruega, casi que la conozco mejor que España. Los equipos están tan repartidos que siempre toca ir a diferentes pueblos, donde muchos de ellos deben hacerse en guagua.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»De Oslo a Alta son dos horas y media de viaje; los precios son carísimos».[/quote]

DC: Siempre se pone a los países escandinavos como ejemplo: por su alto índice de desarrollo humano, calidad de vida, etc. ¿Qué opinión tiene después de haberlo vivido en primera persona?

DM: Noruega es un buen país para vivir. Tiene cosas muy buenas, pero otras no tanto. En comparación de culturas, son personas más cerradas, con un enfoque de la vida donde no socializan tanto en la calle. Ahora, económicamente, tienen mucha estabilidad. Mucha gente habla de los países escandinavos, pero debemos ser conscientes de que es un país con cinco millones de habitantes. Todo es más fácil cuando tienes recursos económicos y un números de habitantes bajos. Dentro de España, ya solo en Madrid, vive más gente. Cuanta más gente, todo resulta más complejo. Aquí con la cuarentena no se han prohibido hábitos como hacer deporte. Por ejemplo, hablando de la capital Oslo, puedes salir a dar un paseo o a la montaña y no tropezarte con nadie.  A veces, echas en falta salir a tomarte algo con amigos o ver más el sol, pero es el precio a pagar.

DC: ¿Cómo ha llevado el tema del idioma?

DM: Cuando entré a Noruega, no sabía nada de inglés. Fue lo primero que hice: aprender. Por suerte, ya no tengo problemas. Es verdad que tengo tareas pendientes con el noruego (ríe), pues es cierto que entiendes muchas cosas después de tantos años conviviendo con la lengua, pero no llego a hablarlo porque es un idioma bastante complicado. Sin embargo, con el inglés me defiendo bastante bien; allí, todos lo hablan, desde los más pequeños hasta los mayores.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»left»]»El fútbol noruego es rudo, con muchos balones arriba».[/quote]

DC: Comparando en términos futbolísticos, ¿qué diferencias más notorias ha percibido entre el español y el noruego?

DM: Cuando llegué, me encontré con un fútbol cuyo ritmo no paraba nunca. El balón no paraba. Era simplemente fuerza, correr… no se contemporizaba. Todo el rato, en movimiento. Pero es verdad que en 2016 vino un entrenador portugués con otra filosofía de juego; se notaba dentro del campo. Y en este último año en Alta, contábamos con un técnico argentino, llegando a aprender en escuelas de España. Le tocaba más ese estilo de toque. Pero en líneas generales, el fútbol noruego es rudo, con muchos balones arriba.

DC: Pasó por la cantera del CD Tenerife años antes de emprender esta aventura en terreno nórdico. ¿Qué notas saca de aquella etapa?

DM: Me formé allí. Fueron siete temporadas donde llegué a entrenar e ir convocado con el primer equipo. Me llevó la formación. La tristeza es no haber tenido la oportunidad de haber debutado para demostrar si valía o no para el primer equipo; nunca gocé de dicha ocasión. Más allá de eso, me quedo con lo positivo, incluyendo las amistades.

[quote font=»palatino» font_size=»20″ font_style=»italic» bgcolor=»#e2e2e2″ arrow=»yes» align=»right»]»Me comentaron que sería el segundo portero; una semana después, llegó Razak».[/quote]

DC: ¿Le quedó esa espinita debido a la imposibilidad de enfundarse los guantes en el primer equipo?

DM: Sí. Muchos hablaban de mí como el portero del futuro. En principio, me comentaron que sería el segundo guardameta, pero una semana después apareció Razak. Todo cambió a partir de ahí. Si en Segunda B no tenía oportunidades, sabía que no había mucho más futuro como blanquiazul. Por ello, tengo esa espinita clavada.

DC: ¿Cómo has vivido el devenir blanquiazul desde la distancia?

DM: Ahora mismo, todo es extraño con el tema del coronavirus. No se sabe qué sucederá. Más allá de eso, he seguido algo, pero siendo sinceros no soy de los que se haya visto todos los partidos del Tenerife. En cierta manera, echo en falta un portero que salga realmente de la cantera, más allá de que esté Dani Hernández. No termina de salir un portero, a excepción de los años que estuvo Roberto.

DC: Carlos Abad o Ángel Galván han sido los últimos en dar el salto, pero no han terminado de hacerse con un puesto bajo palos.

DM: Sí. Han mantenido porteros desde que estuve yo. Antes, llegaron otros como Alberto, Luis Arellano… más tarde trajeron a Toño Ramírez cedido o aterrizó Nauzet. Son muchos, pero no termina de cuajar ninguno. Sinceramente, no creo que sea una coincidencia que ninguno haya llegado. La confianza es más importante que cualquier formación. Al final, todos paramos. Unos seremos más buenos en el juego aéreo o peor con los pies, pero la confianza es el ingrediente principal; y esa debe venir en primer lugar desde el respaldo del propio club.