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Dani Hernández: «Tenemos que recuperar el alma y comunión entre equipo y afición»

Redacción Deporpress | Dani Hernández: «Tenemos que recuperar el alma y comunión entre equipo y afición». El exportero del CD Tenerife, actualmente en las filas del CF Fuenlabrada de Primera RFEF, fue protagonista en uno de los nuevos capítulos especiales de la entidad blanquiazules con protagonistas históricos, dentro de ‘Centenario de una Pasión’.

Sentimiento blanquiazul.- “De pequeño, era un sueño. Ahora, tuve la suerte de vivirlo, una realidad. Es una ilusión y una vida el CD Tenerife. Es un sentimiento que he mamado desde chiquitito. Me encanta tenerlo.  Ha sido amor a primera vista”.

Inicios.- “De pequeño, solo pensaba en divertirme. Más bien, siempre que he estado en el campo. Tengo la suerte de dedicarme al fútbol y siempre me lo he tomado como algo divertido. Cuando vine a Madrid, mi primer pensamiento era estudiar. Fui creciendo y pasando etapas hasta llegar a ser un Dani Hernández que nunca pensé. Hubo un año que le dije a mi padre que, si no seguía en el Tenerife, me dedicaba al baloncesto. Luego, ese verano me llamó el club y empezó a ir mejor. Si no se hubiese dado ese punto de inflexión, me habría dedicado al baloncesto y no sé si habría metido algún punto alguna vez (ríe)”.

De delantero a ponerse los guantes.- “De pequeño, empecé de delantero en Geneto. No se me daba bien y no me gustaba correr. Al final, terminé en un puesto en el que es donde te llevas más pelotazos. Probé a través de un compañero, se lo dije al entrenador y se dio. Es una posición que me tiene enamorado cada día”.

Portería.- “Es un puesto para tener la cabeza fría y tomar decisiones en cuestión de segundos. La gente se piensa que es más sencillo de lo que es. El margen de error es pequeño, pero es bonito estar al filo de la navaja. Asumimos esa carga, aun sabiendo que tienes a mucha gente mirando que no cometas un error. Suelo recordar casi todos los goles que he encajado”.

Profesionalismo.- “Mi carrera fue evolucionando, entre suerte y habérmelo currado. Ir con Venezuela o jugar en Copa del Rey con el Murcia ante el Real Madrid y hacer una buena actuación, o el año que quedamos con el Jaén el equipo menos goleado de España te abre puertas. Van sumando y ayudan a que en las categorías inferiores se fijen en ti”.

Llamada del Tenerife.- “Me acuerdo perfectamente. Me llamó Alfonso Serrano cuando estaba concentrado con la selección. Vi la llamada de un número, seguía la prensa de Tenerife y sabía que no estaban teniendo fortuna con los porteros. No suelo coger los números que no tengo, pero vi esa llamada y dije: es el Tenerife. Alfonso me dijo que quería tener una reunión y, a partir de ahí, hablé con mi representante para decirle que quería volver a casa. Hice todo lo que estuvo en mis manos para estar lo antes posible”.

Jugar en casa.- “Es todo más sentimental. Afecta para lo bueno y lo malo. Cuando va bien, es el mejor sitio del mundo. Cuando va mal, cuesta más porque cuesta fallar en el sitio en el que amas y se sufre por no cumplir las expectativas en determinadas situaciones”.

Permanencia.- “Tenía la confianza de que no iba a bajarse. Álvaro (Cervera) quería que viniese, pero a los dos o tres partidos, ya no estaba. Lo sacamos en la penúltima jornada contra el Betis en casa. Cuando ganamos, fue una liberación total. Acababa contrato y no sabía qué sería de mí, pero traté de ayudar en lo que pude”.

Casi ascenso (I).- “Hubo un momento de la temporada en que estuvimos cerca del segundo puesto. Recuerdo que empatamos un partido en casa contra el Girona a tres y, si hubiésemos ganado, no se hubiese escapado ese segundo puesto. Fue un año impresionante. En casa, ibas en volandas. Sabías que el equipo daría la cara en cada partido y daba la sensación de que éramos difíciles de ganar. Tuvimos que remontar la primera eliminatoria contra el Cádiz en casa, con un ambiente increíble en el estadio, pero desgraciadamente el Getafe nos levantó luego la eliminatoria y nos quedamos con esa carita que no queríamos, pero orgullosos de esa temporada y equipo que tocó las mieles”.

Final contra el Getafe.- “Sobró el partido de vuelta. Creo que se nos hizo largo, sobre todo en la primera parte, donde anotaron pronto y salieron enchufados. El gol del ‘Choco’ nos dio esperanzas, pero ellos volvieron a marcar rápido. La segunda parte apenas se jugó. Todos recordamos la chilena de Amath y qué hubiera pasado si la hubiese rematado Jouini, pero pienso que desgraciadamente no estaba para nosotros. Esperemos que pronto llegue el ascenso a Primera División y lo disfrutemos”.

Suplencia.- “Por suerte, nunca me sentí titular. Siempre he intentado presentarme en cada semana con la idea de ganarme el puesto. Evidentemente, cuando tienes una continuidad, hay situaciones en las que puedes guardarte un poco con las molestias musculares, pero por respeto al entrenador, compañero y a mí mismo, hay que encarar las semanas con la idea de ganarse el puesto. Se dio que Ortolá empezó a jugar y esperé la oportunidad desde el banquillo. Cuando sucedió, tuve la mala suerte de lesionarme y posteriormente tocó la pandemia, pero pienso que siempre puede aportarse, ya sea  dentro y fuera del campo”.

Críticas.- “Viéndolo con perspectiva, decía que la gente dijera lo que quisiera, pero con el tiempo me sentaron mal algunas situaciones. Parece que en aquel momento todo me sucedía a mí y atraía más esa negatividad, pero ahora esa jugada me sirve para decirle a los chicos que se aten bien las botas porque jugadas como esa no son nada agradables. Busco sacar lo positivo. Me ayudó a trabajar la cabeza y la ansiedad. Fue un crecimiento personal”.

Casi ascenso (II).- “En la eliminatoria contra Las Palmas, ibas por la calle y la gente  lo único que te pedía era pasar esa eliminatoria. Fue impresionante ganar en casa y ya luego ganar allá, la vuelta y el recibimiento en el aeropuerto y el estadio… parecía que el equipo iba en una inercia para terminar con el final que todos queríamos. La tengo guardada y se me sigue poniendo la piel de gallina. Girona fue dura. Sabíamos que era un rival complicado, prácticamente un club de Primera y con unos sueldos muy superiores a los nuestros. En la ida, lo hicimos bien; y en la vuelta, quizás no pudimos llegar a ese nivel. Encima, nos pusimos por detrás, pero luego Carlos marcó ese tanto donde se desató el éxtasis en el estadio. Fue una lástima porque había un ambiente grande dentro y fuera del campo. Perdías otro ascenso, pero estoy seguro de que pronto volveremos a estar en Primera División”.

Futuro.- “Hay que quedarse siempre con lo bueno. Y aprovechar el ambiente que se generó. Ese sentimiento que parecía dormido tras el playoff contra el Getafe tiene que recuperarse y que el estadio vuelva a ser lo que era. Recuerdo la época de los 90 en el estadio, donde eras consciente de que los rivales venían a sufrir al Heliodoro. Tenemos que recuperar el alma y esa comunión entre equipo y afición. Cuando se da, somos el rival más difícil de cualquier categoría. Si se mantiene en el tiempo, significará que todo va bien”.

Adiós.- “Todo tiene un principio y un final. Ese día, sabía que estaba más cerca. Llevaba años preparándome, pero el momento del discurso fue duro, aunque orgulloso de hacerlo y haber formado parte de la historia del club”.

Retirada.- “No queda otra que prepararte. Vas cumpliendo años y ves que compañeros van retirándose para hacerse entrenadores o directores deportivos. Con 37 años, seguir jugando a fútbol no es habitual. Te preparas a nivel formativo y psicológico para ello. Para mí, no es un trabajo, sino hacer deporte. Intento disfrutar de esta última etapa al máximo. No tengo planeado nada concreto, aunque sé por dónde quiero ir y tener varias gamas de opciones para elegir la que más me apetezca o más me interese (ríe)”.