Por @beatrizpalmero
No vamos a decir que no. A todos nos gustaría que nuestro equipo jugase como los ángeles. Y cuando decimos como los ángeles nos referimos al Barcelona de Guardiola, al Milan de Sacchi o al Brasil de 1970. Bueno, en realidad nos conformaríamos con el Celta de Berizzo, el Villarreal de Pellegrini o el Athletic de Bielsa. Qué digo. Nos conformaríamos con el Girona de Pablo Machín o, aferrándonos a nuestra historia, al Tenerife de Valdano o Heynckes o, más recientemente, el de Oltra.
Es más, a la mayoría se nos llenaría la boca diciendo que preferiríamos perder jugando así que ir arañando puntos de otra manera. De hecho, aplaudimos a aquel Tenerife que bajó de Primera por sólo un punto pese a que fue el equipo más goleado de la categoría. Y lo hicimos porque nos gustaba que fuera atrevido y que otros alabaran su juego, aunque lo hicieran después de ganar al Tenerife 3-0.
Y si no que le pregunten a Quique Setién, que no dudó este domingo en lanzar un dardo envenenado a Diego Simeone y el estilo de su Atlético de Madrid. Puede que prefiera perder 3-6 que aguantar un 1-0 para que luego te acaben empatando, aunque quien te empate sea todo un Barcelona, pero a final de temporada, puede que su Betis eche de menos algunos puntos.
Lo cierto es que, nos guste o no, un entrenador siempre debe plantearse qué es mejor para su equipo. Creo que a estas alturas todos estaríamos de acuerdo si afirmamos que al Cholo Simeone le ha ido bien implantar su impronta en los colchoneros. Una Liga y una Copa, dos finales de Champions, una Supercopa europea, otra española y una Europa League. ¿Dónde hay que firmar? Yo, particularmente, disfruto viendo al Atlético, me encanta la solidaridad que muestra el equipo, su compromiso con el entrenador y con sus ideas, su garra. ¿Por qué su estilo es menos fútbol que el estilo que defiende Setién? Equipos como el Atlético hacen mágico este deporte, en el que no siempre el que mueve mejor las piezas o el que mejores piezas tiene es el que gana.
No podemos negar que los malos resultados son más llevaderos cuando tu equipo desplega lo que conocemos como jogo bonito, nos cuesta más sacar la guadaña. Pero puestos a elegir entre perder 3-6 con el Barça jugando bien o empatar a 1 tirando de casta… no sé qué decirles. Yo disfruté mucho del Tenerife que fue capaz de darle la vuelta al partido con uno menos ante el Granada, porque tiró de casta, igual que disfruté del que tocó la pelota ante el Nástic, aunque el empate me supo a menos.
Yo creo que, al final, el fútbol son sensaciones, es lo que nos hace sentir cuando nos sentamos a verlo, es pasión. En cierta forma es un estado de ánimo. ¿Cómo discernir si es mejor ser bilardista o menottista, guardiolista o mourinhista, cholista o setienista? Todos los estilos hacen posible el fútbol y nuestra afición.