Por @beatrizpalmero
Hay días en los que los pequeños detalles me reconcilian con el trabajo. Hoy he tenido uno de esos días. Llegué al Pablos Abril con mis asuntos bullendo en la cabeza, un gráfico para el Telenoticias 2, las declas de Cristian, unos últimos flecos sobre la ponencia preparada para el Foro Mujer y Deporte, el cambio de turno, el in situ del Fígaro Peluqueros… Intento desocupar la mente para centrarme en lo inmediato. Saludo a las jugadoras, un par de palabras con Marina, cuatro preguntas a cámara con David Martín y, luego, una charla distendida, hablando del partido, del Fígaro, de voley. Quedo atrapada en ese instante.
Entrenador y jugadoras se centran en el entreno y, mientras Carlos coge unos planitos, yo me quedo absorta siguiendo las evoluciones de esta jugadora, la broma de la otra con la tercera, el espectacular remate de una cuarta. Y de repente me doy cuenta de que no hay nada más. Sólo la naturalidad de esas mujeres esforzándose en su día a día, cuando nadie las ve. Y sin darme cuenta estoy devolviendo las pelotas que llegan a mis manos como si fuera una de ellas.
Es la magia de equipos sencillos en los que la palabra deporte es mucho más que una actividad física. Es esfuerzo, ilusión, compañerismo, buenos ratos. La he sentido muchas veces en otros muchos lugares.
Tal vez el Fígaro Peluqueros Haris no esté en la final de Superliga. No sería un fracaso. En su año de debut en la competición, y con sólo dos años de andadura en el voley senior, la temporada de las blanquiazules es un éxito. Son dignas sucesoras de ese camino que en esta isla siempre ha transitado el voleibol. David Martín, Iván Machuca, Patricia Gil y muchos más han sabido recoger con cariño el testigo de Quico Cabrera, aún sabiendo que conllevaba una responsabilidad demasiado pesada. Pero donde hay pasión no puede haber decepción.
Abanderados del deporte femenino, los equipos tinerfeños de voleibol siempre han sido capaces de tocar la fibra y movilizar al aficionado al deporte. El Fígaro Peluqueros es uno más que se une a la lista de los equipos que son capaces de contagiar la alegría de su día a día y enganchar a los aficionados. Tal vez no sea campeón, pero ha ganado algo mucho más importante que el título. Su propio lugar en la historia.