Redacción Deporpress | Este día 23 de junio, pero de 1997, hace hoy exactamente 23 años, César Gómez confirmaba que dejaba el CD Tenerife para emprender su aventura italiana a la AS Roma, uno de los equipos punteros del Calcio por aquella época.
Corría la temporada 1996/97, la quinta de César en las filas del representativo, cuando una oferta irrechazable tanto para la entidad presidida por Javier Pérez, como para él mismo, supuso su salida del club.
600 millones de las antiguas pesetas (3,6 millones de euros) ‘tuvieron la culpa’ de un traspaso del que hoy el protagonista desvela detalles en Deporpress. «Acababa de renovar por el Tenerife la temporada anterior y, de hecho, en una entrevista el día de antes a Diario de Avisos dije: «Yo de aquí no me muevo». Me habían preguntado sobre el interés de la Roma y 24 horas después pues había firmado con ellos», recuerda con risas el central. «Fue tan rápido y tan por sorpresa que tampoco me dio tiempo ni de pensar. También el Tenerife me indicó cuál era el camino, y me dijeron que era irrechazable para ellos y para mi», explica.
César detalla cómo se fraguó la operación, que fue noticia a nivel nacional. «Yo estaba en casa tranquilamente, me llamaron varios periodistas preguntándome si sabía algo del interés de la Roma. Al principio me lo tomé un poco a broma, pero cuando te llaman dos o tres…pues llamé a mi representante y le pregunté. Resulta que en ese momento él (Higinio Alonso) estaba reunido con los de la Roma. Estaba casi todo hecho, yo no era consciente que ya se estaba negociando, pero a partir de ahí sí, evidentemente».
Pero ¿Cómo negoció el Tenerife tan sustancial traspaso? Todos recuerdan lo duro que era negociando Javier Pérez, como nuestro propio protagonista. «Como presidente fue especial, era durísimo en las negociaciones, con una capacidad de forzar los límites de manera extraordinaria«, reconoce el exfutbolista, pero por otro lado «era una persona totalmente cercana, que te ayudaba en lo personal y en lo profesional. Te aconsejaba, hacía un poco de padre. Incluso en un partido contra el Celta de Vigo, en un cabezazo me abrí la ceja y me cosió él mismo la herida. Era un tipo peculiar y con un carisma terrible. Nosotros le respetábamos y le apreciábamos mucho. Javier era un tipo desagradable, en cambio con mi representante tenía muy buena relación y admiración mutua, pero Javier, negociando, hacía sudar a todo el mundo«.
Esos 600 millones de pesetas no fue la única operación sonada en el Tenerife. «En aquella época también salieron jugadores para el Real Madrid, Barcelona, Benfica…Es decir, no era tan anormal que hubiera jugadores de aquí que ficharan por grandes equipos. De hecho era un equipo que estaba bastante de moda. Allá por donde íbamos la verdad es que nos transmitían mucho cariño y odio también, no éramos un equipo indiferente».
De aquella transferencia a la Roma, César Gómez rescata lo poderoso que era el Calcio, probablemente la liga más poderos de toda Europa en aquel entonces. «Era la liga referente para todos, donde estaban los jugadores con mayor calidad y, en cuanto al fútbol, era totalmente táctico y muchas veces la fantasía se dejaba de lado en beneficio del físico, de la táctica. Pero yo tendía a respetarlo porque entendí que había muchísimo trabajo detrás».