Redacción Deporpress | «Después de lo de la Champions puede pasar cualquier cosa», exclamaba un aficionado a falta de dos minutos para terminar el partido. Y no era para menos. El Uruguay llegaba empatado a cuatro después de sufrir una bajada de tensión al regreso del descanso. Parecía imposible la remontada. Marcar un gol más, conseguir el triunfo que era lo único que valía. Pero se logró y de qué manera. Una victoria por cinco goles a cuatro que deja todo visto para sentencia el próximo domingo. Primer objetivo conseguido. Queda lo más difícil.
Frenético. Así fue el arranque del partido en la cancha tinerfeña con dos primeras oportunidades de Corvo y Ayose ante Javi que salieron fuera. El público entraba en calor a marchas aceleradas y el equipo respondía con arrancadas de velocidad. Un riesgo tanto ataque porque el Elche esperaba su momento y también contó con alguna en los primeros compases como un disparo de Kiwi que se marchó por la lateral. Poco después de nuevo Corvo haría de las suyas con un disparo a la madera.
El atacante fue el objeto de todas las faltas posibles por parte del Elche lo que llegó a sacarlo del partido durante algún tiempo. Francis Arocas se percató de la situación y para evitar alguna jugada inesperada lo sacó del campo a la espera de que se enfriaran los ánimos. A falta de diez minutos, ambos equipos sumaban dos faltas cada uno y aunque no había un dominador claro, el cuadro tinerfeño siempre estuvo más cerca de la portería rival donde Javi demostró que es un portero de categoría.
Ayose contó con una ocasión de oro para poner el uno a cero pero se marchó fuera el lanzamiento a falta de menos de nueve minutos, lo que obligó a Óscar García a pedir tiempo muerto y reordenar al Elche.
Los porteros fueron los grandes protagonistas del partido. Muy concentrados, Iago Barro y Javi demostraron tener los reflejos en perfectas condiciones. Tal es así que dieron una auténtica exhibición de paradas cuando el trabajo se les acumulaba.
El uno a cero llegó a las puertas del final de la primera mitad. Cuando más duele. Víctor Suazo se deshizo de la marca y le pegó con todo lo que tenía. Era la única manera de batir a Javi. El disparo cruzado entró con la fuerza de un volcán en erupción. Fiesta por todo lo alto, nervios para el Elche y locura en el pabellón. Otro tiempo muerto del técnico visitante y más emoción en la cancha. Y no le vino mal al equipo ilicitano porque Kiwi lograba empatar a falta de 40 segundos para que terminara la primera parte en un error de la marca del Uruguay que se olvidó del ultimo hombre. Con el empate se llegaba al final de la primera parte.
Tras el descanso, una jugada poco afortunada con un corner del Elche, ponía el uno a dos. De nuevo Kiwi, que siempre está atento a todas, se queda solo ante Iago Barro al que batía por debajo de las piernas. Y con cuatro minutos recorridos de la segunda mitad, un disparo de Manu a priori sin peligro se colaba en la portería del guardameta local.
Con el transcurso de los minutos, el Elche se fue cargando de faltas y simulando alguna que otra acción para intentar engañar a los árbitros. Pero no picaron. La tensión empezó a pasar factura y los segundos en el electrónico corrían a velocidad de infarto. A falta de menos de diez minutos un golazo de Carlos Corvo levantó a la grada de nuevo. Un tanto que refleja la enorme calidad de un jugador al que, como el Uruguay, se le queda pequeña la categoría.
Kike Barroso lograba la igualada a falta de cinco minutos exactos después de una gran jugada de toda la línea ofensiva que terminó con una gran parada cuyo rebote tomó Barroso para colarla en la red y levantar al público una vez más. Pero la mala suerte se cebó con los locales porque Víctor ponía el 3-4 aunque por poco tiempo, lo que duró que Víctor Suazo se acercara a la meta de Javi y empujara a gol con todo.
Todo esto a solo dos minutos y medio del final y con los nervios a flor de piel lo que obligó a Francis Arocas a solicitar tiempo muerto a solo 60 segundos del final. Milagroso. Un penalti sobre Corvo posterior lo introdujo él mismo en la red para sentenciar el partido. Costó pero las victorias así saben mejor.