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#CrónicaUruguay Gracias ‘Uru’ por hacernos soñar (8-5)

Redacción Deporpress | Partido perfecto. De los que sueñas con él las horas previas a la disputa. Ese en el que piensas cómo disfrutarlo si se diera el caso. En concreto, ese fue el encuentro que interpretó el Uruguay Tenerife en casa ante el Brihuega en el tercer y definitivo match ball para llegar a la última ronda donde espera el Elche.

Los de Francis Arocas brindaron una mañana de concentración, actitud, entrega, trabajo y goles. Representados principalmente en la figura de Carlos Corvo que tuvo un día pletórico con cinco tantos en su haber. Ocho a cinco y a la gran final contra el Elche.

El primer tanto llegó a los 10 minutos de partido gracias a una gran jugada individual de Pedro Toro por la izquierda que dribló a todos los adversarios que se le pusieron delante para dejar en franquicia el balón a Víctor Suazo que solo tuvo que empujar a gol y poner el júbilo en las gradas.

Con el marcador por delante los locales jugaron con más tranquilidad y al Brihuega no le quedó otra que abrir el campo y ser más arriesgados lo que invitó a los de Francis Arocas a templar el partido y esperar una nueva ocasión para hacer el segundo. Y eso ocurrió a los 12 minutos con Carlos Corvo que desde el centro del campo lanzó una vaselina y batiendo a Dani Mejías.

El público se convirtió en uno más de la plantilla y empujó minuto a minuto al equipo a lograr un nuevo tanto. A falta de menos de dos minutos y con ambos equipos cargados de faltas, se llegó al espectáculo del doble penalti donde Carlos Corvo, en el segundo intento, lograba aumentar la ventaja hasta el tres a cero. Blecua tuvo su oportunidad para el Brihuega pero Iago Barro estuvo perfecto, como en todas las citas importantes de la primera mitad.

Tras el descanso los madrileños salieron al campo con portero jugador. Carlos ocupó las dos posiciones y se convirtió en el más retrasado de los visitantes. Al equipo de Rubén Barrios no le quedaba otra que arriesgar al máximo para intentar reducir las diferencias. Pero al primer susto de Ayose que la mandó fuera, volvió al punto de partida y Calvo regresó bajo los palos.

Carlos Corvo tuvo su mañana soñada. A los cuatro minutos transcurridos de la segunda parte, un balón largo de Barro lo recogió con el cuerpo, lo acompaño con un movimiento de cintura solo reservado para tipos con talento y se fue de su marca y del portero (todo en uno), para quedarse solo y empujar el cuero bajo la red. Cuatro a cero y fiesta en el pabellón. Siguió Corvo con su exhibición particular, esta vez con un contragolpe que terminó con un amago de remate y el pase de la muerte al capitán Pablo González que subió el cinco a cero al electrónico.

El cuadro visitante recortaría ventaja poco después con el gol de Párraga y Gonzalo llegando con un cinco a dos a falta de siete minutos y obligando a Francis Arocas a romper el ritmo con un tiempo muerto para dar tranquilidad a los suyos. Peor fueron las cosas. Después del parón, Blecua hacía el cinco a tres y empezaban los nervios en la cancha. La frescura se marchó y los visitantes se vinieron arriba. Párraga hizo el cinco a cuatro. Y Pepe el empate a falta de menos de cinco minutos. Con este resultado se llegó a la prórroga de cinco minutos. Encuentro no apto para cardiacos.

Cumplidos dos minutos y medio del extra, ambos se quedaron con cinco faltas por lo que cualquier error los llevaría al doble penalti. A todas estas el Uru ya había tenido más de una pero la de verdad llegó a dos minutos. Una jugada dentro del área, termina con Victor Suazo derribado dentro del área. Penalti a favor local y Carlos Corvo hace el cuarto en su haber. Seis a cinco. Faltaron dos goles más, desde larga distancia. Pedro Toro y Carlos Corvo, otra vez, aumentaron la ventaja hasta el ocho a cinco. La grada se puso en pie. Gritaron ¡Sí se Puede! Normal, a esta familia, la del Uruguay, no hay nadie ni nada que los detenga en su camino a Primera.