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[Crónica CDT] Con cara de idiota… (3-2)

Redacción Deporpress (Pamplona) | Ni jugando bien. Ni así gana el Tenerife, que mostró este sábado en Pamplona su mejor versión de la temporada dentro de un partido donde llevó el peso del juego durante 85 minutos, pero donde dos errores individuales, uno en un balance defensivo y otro de Roberto completamente evitables, suponen una nueva derrota. Al final, el buen trabajo de 85 minutos se van al traste por dos acciones puntuales, casi el pan nuestro de cada día en este Tenerife. Algo que habrá dejado a los aficionados tinerfeñistas con una cara difícil de encajar.

El Tenerife saltó con otra imagen al terreno de juego de El Sadar. La presión sobre la salida de Osasuna era una de las claves y el conjunto insular estaba cumpliendo con el guión previsto por Álvaro Cervera, quien apostó por el trivote en sala de máquinas del cuadro insular. Los tinerfeños dificultaban la salida de los rojillos y complicaba el juego local. Los primeros diez minutos fueron de escasas ocasiones pero con una sensación de partido eléctrico no vista hasta el momento en los partidos del Tenerife.

El enfrentamiento era más táctico que de ocasiones, pero esa batalla táctica la estaba ganando el Tenerife, sobre todo en el centro del campo. Y el primer acercamiento con peligro fue local, aunque casi no era ni una ocasión. Un centro de Sisi desde la derecha no pudo rematarlo Nino en boca de gol, aunque ello sirvió para espolear a la aletargada grada de El Sadar, que tampoco terminaba de ver a los suyos en el mejor momento. Así que el Tenerife debía aprovechar esa circunstancia con el objetivo de tranquilizar el juego a su favor.

Un problema en los isquiotibiales de Unai Albizua obligó a Álvaro Cervera a realizar su primer cambio, dando entrada a Raúl Cámara. Y poco después, el primer disparo a puerta del partido, ejecutado por Cedrick, aunque este se marchó demasiado desviado sobre la portería de Roberto Gutiérrez (34’). Y la respuesta no se hizo esperar. Saque de esquina, el quinto para los visitantes, peina Carlos Ruiz, Ifrán toca en el segundo palo para evitar que el balón se pierda y Aitor Sanz mete la cabeza para adelantar a los visitantes.

El Tenerife quería más y Cristo Martín lo intentó con un disparo desde la frontal que se marchó fuera (39’). Sin embargo, faltaba la actuación de Valdés Aller. Balón colgado por Echaide y el colegiado castellano leonés se inventa un penalti de Javi Moyano en una carga inexistente. Nekounam se va a los once metros y no falla ante Roberto. Tampoco añade nada y los jugadores se marchan a vestuarios en medio de una tángana que no pasó a mayores al final de los primeros 45 minutos.

Tocaba seguir con la misma dinámica en la segunda parte y superar el trance del gol. Para ello, misma formación que al terminar la primera mitad. Y empezó asustando el Tenerife mediante Diego Ifrán, aunque su disparo se marchó por poco por encima de la meta de Santamaría (51’). Nino pudo desnivelar la balanza, pero Roberto reaccionó de manera excepcional al fuerte disparo del almeriense (59’). Valdés Aller seguía con su particular concierto sinsentido de silbato, desesperando a los blanquiazules, pero cargándoles de tarjetas.

Ansarifard remató sobre la meta de Roberto a los 66 minutos, pero su remate fue invalidado por fuera de juego claro, dentro de una segunda mitad donde El Sadar se desesperaba ante el juego de los rojillos. Primero lo intentó Cristo Martín con un disparo que repelió Santamaría (70’), antes de que Guarrotxena probara de nuevo al meta local (71’). Dos disparos que supondrían un aviso de gol, algo que no tardaría en llegar. Y por supuesto, con Valdés Aller como protagonista.

Internada de Raúl Cámara, Echaide mete la pierna y trastabilla al lateral madrileño dentro del área en una acción que, si no hubiera pitado el penalti de la primera parte, probablemente no hubiera señalado pese a que parecía falta. Vitolo no tiembla y envía el balón al fondo de la red. Tocaba cerrar el partido, pero el Tenerife se descompuso en un mal balance defensivo que volvió a costar un gol. Kenan Kodro cede atrás sobre Nino y el andaluz, especialista en esas acciones, no falla a la altura del punto de penalti.

Otra vez partido igualado y 13 minutos por delante para decidir si buscábamos el tercero o conteníamos el empate. El Sadar presionaba espoleando a los suyos. Carlos Ruiz puso el miedo en la defensa tinerfeñista con un despeje sobre su propia portería que a punto estuvo de costar el tercero (82’). Los nervios los notaba el Tenerife que debía contener el choque ante un Osasuna que apretaba con la ayuda de su parroquia. El partido parecía terminado, pero esperaba una mala noticia más.

Balón al área que remata Kenan Kodro casi cayéndose y en semifallo, pero el remate no lo ataja Roberto que ve como el balón se escapa por debajo de su brazo. Dos errores condenan al Tenerife, que veía como se le escapaba el mejor partido que había jugado esta temporada. Pero, cuando hay errores tan flagrantes, el buen partido queda sepultado. Sí, es una pena, lo sabemos. Pero lo que cuentan son los puntos y el Tenerife lleva cero puntos de los últimos nueve posibles.

FICHA TÉCNICA

CA Osasuna: Santamaría, Echaide, Miguel Flaño, David García, Cadamuro; Sisi (Torres 86’), Raoul Loé, Nekounam, Cedrick (Kenan Kodro 72’); Ansarifard y Nino.

CD Tenerife: Roberto; Javi Moyano, Carlos Ruiz, Hugo Álvarez, Albizua (Cámara 29’); Cristo Martín, Vitolo, Ricardo, Suso (Maxi Pérez 78’); Aitor Sanz e Ifrán (Iker Guarrotxena 67’).

Goles: 0-1 Aitor Sanz (36’); 1-1 Nekounam, de penalti (45’); 1-2 Vitolo, de penalti (73’); 2-2 Nino (77’); 3-2 Kenan Kodro (92’);

Árbitro: Valdés Aller (Comité Castellano Leonés). Amonestó al local Cadamuro (69’) Echaide (72’) y a los visitantes Javi Moyano (44’), Raúl Cámara (52’), Vitolo (56’), Carlos Ruiz (62’).

Incidencias: Partido correspondiente a la novena jornada del Campeonato Nacional de Liga en Segunda División disputado en el Estadio de El Sadar ante 13.063 espectadores, algo más de un centenar seguidores blanquiazules. El Tenerife vistió indumentaria reserva. El consejero Corviniano Clavijo presenció el partido desde el palco.