Redacción Deporpress | Todos los equipos que luchan por un objetivo importante suelen tener un partido en el que no sale nada. Obviamente, ganar todos los partidos es tarea casi imposible y después de haber vencido a Madrid, Estudiantes y Laboral Kutxa, poco más se le puede pedir a los de Txus Vidorreta. Pero el partido de este domingo es de esos que te enganchan a estar con los grandes. Un duelo directo con un equipo que ahora se escapa a dos victorias a falta de seis partidos. Hay liga todavía y tiempo, pero hay que tener en la mente partidos como este para que otro susto no se convierta en una salida definitiva de los ocho primeros puestos. Y más teniendo en cuenta que la próxima semana se visita Valencia.
El partido comenzó con poco nervio por parte de los dos equipos con intercambios de canastas y de fallos. Abromaitis fue el primero en inaugurar la estadística en tiros de tres para aventajar a su equipo en cinco puntos (11-6). Las imprecisiones se hicieron patentes y Vidorreta pidió su primer tiempo muerto después de que Popovic con un triple y Wear con una canasta de dos que no valió tres puntos por centímetros, dejaran la ventaja solo en un punto (18-17). Abromaitis dejó sitio a Hanley, pero no mejoró el panorama y el técnico local volvió a parar el partido tras otro triple, en este caso de Tabu (18-20). La intensidad defensiva de Fuenlabrada no permitió más movimiento en el marcador, incluso con un tapón sobre Nico Richotti en una penetración a dos segundos del final del primer periodo.
Joseph Tabu empezó el segundo cuarto como terminó el primero: haciendo daño desde el perímetro. O’Leary por Arco y Abromaitis por Hanley era la primera solución de Vidorreta desde el banquillo y una canasta de Richotti la solución desde la cancha. El irlandés forzó un 2+1 que ponía de nuevo a los insulares cerca del electrónico (23-25). Mediado el segundo cuarto se produjo el debut de Dani Pérez, el último fichaje canarista. Pero el panorama no mejoraba en exceso. Más fallos en ataque y un Fuenlabrada que, con poquito, estaba haciendo daño a la defensa aurinegra. Además, seis pérdidas parecen demasiadas en 17 minutos para intentar remontar un partido. Encima, Urtasun metía algo más de miedo en el cuerpo para aumentar la desventaja canaria a nueve puntos (25-34). Un intercambio de canastas, insuficiente, para terminar una primera parte con muchas cosas por mejorar (35-41).
El tercer periodo no arrancó mucho mejor, Canarias lo intentaba pero otro triple certero de Popovic volvía a sembrar el desaliento local. Richotti intentó reavivar el ánimo con un lanzamiento de tres que acercaba a los insulares, pero todavía con camino que recorrer (44-52). Vidorreta volvió a mandar a sus jugadores al banquillo para intentar frenar la ofensiva madrileña, después de que se llevaran el +13 al electrónico (46-59) tras un triple de Tabu. Al Canarias no le salía nada, incluso los árbitros tuvieron su cuota de protagonismo. Pero, nada de esto fue suficiente y los fuenlabreños establecieron una diferencia que parecía insalvable en tal solo diez minutos (48-63). Tocaba poner toda la carne en el asador en el último periodo.
Poca anotación en el inicio del último cuarto, y eso solo servía para que las distancias siguieran igual. Pero, si el buen trabajo en el rebote se echa por el desagüe con las pérdidas (16 en todo el partido), es muy difícil sacar una victoria. A pesar de las múltiples protestas arbitrales, entre otras por una pérdida de Richotti donde se reclamaba una falta de Ricardo Úriz y que terminaba con una técnica a favor de los madrileños que terminaban por casi sentenciar el partido (54-71). Unos minutos muy alocados hicieron soñar a la afición, pero nunca se sobrepuso la diferencia de diez puntos, por lo que solo quedaba ver cómo el crono se acercaba a cero hasta el 67-92 final. La receta debe ser clara: ha sido un traspiés y solo toca pensar en Valencia.