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[Crónica] Sabor agridulce en una plácida victoria del Canarias (99-74)

Redacción Deporpress | El Iberostar Tenerife logró es domingo su decimosexta victoria de la temporada al deshacerse con soltura (99-74) del Montakit Fuenlabrada. Teniendo en cuenta una victoria de 25 puntos, que Levi Rost se marchó ovacionado del Santiago Martín en el que, a falta del último partido y si no hay playoff, fue su último partido en el recinto de Los Majuelos y que jugaron Petit Niang (cuatro puntos) y Cabrera, todo parece indicar que se trató de un día festivo.

Y así fue. Pero el Pabellón se quedó helado mediado el tercer cuarto, cuando Akindele metió una mano alevosa y a destiempo sobre Saúl Blanco. El oventense quedó tendido sobre el parqué, llorando de dolor y tuvo que ser asistido durante casi cinco minutos, mientras el Santiago Martín le recriminaba la acción al jugador del cuadro madrileño.

A falta del alcance definitivo de la lesión, ya casi nada importaba en el partido, sino saber que Saúl estaba bien mientras salía en camilla de la pista. Todo eso en un partido que dominó casi de principio a el cuadro canarista, pese a que se llegó al descanso con empate a 39, siendo Andy Panko la principal referencia ofensiva de los fuenlabreños. Miso y Blanco desde el exterior hacían daño a los respectivos perímetros, mientras Jaime Heras se afanaba en ser uno de los mejores del choque. De hecho, sus 10 puntos, los mismos que Sikma y San Miguel, solo fueron superados por Sekulic (11) y el MVP Javi Beirán. El choque se marchaba al descanso con la sensación de que los aurinegros habían sido superiores, pero que no habían logrado plasmarlo en el electrónico, que reflejaba el ya mencionado empate a 39.

Pero, el tercer cuarto se desató la locura. Cuando Sikma y Levi anotaron dos triples consecutivos (50-42), el partido ya parecía quedarse de color aurinegro.  Y así fue. Pero, antes, el silencio. Akindele intenta evitar una penetración de Blanco, saca su mano a pasear y derriba en el aire al jugador aurinegro, que cae sobre su muñeca. Gestos de dolor, pide el cambio y enseguida empieza el movimiento de sanitarios en la pista para atender al jugador canarista. El Canarias aprovechó para distanciarse, porque la falta fue antideportiva y Sekulic anotó, porque a Diagné le señalaron una técnica por protestar y que Levi anotó desde el exterior para poner el delirio en la grada. Sala pidió tiempo muerto, pero el partido prácticamente se había acabado (58-42). Desde entonces, solo hubo tiempo para ampliar la ventaja, para homenajear a Rost y para que Beirán se reivindicara, siendo el mejor del choque. Al final, victoria aurinegra que deja totalmente abiertas las opciones de playoff.