Redacción Deporpress | El Iberostar Tenerife sufrió la segunda derrota en casa de la temporada, al caer este domingo (82-93) ante el Real Madrid en un choque en el que los locales realizaron un notable esfuerzo hasta el bocinazo final. Y eso a pesar de ir perdiendo hasta de 24 puntos de diferencia (66-90, 36’). Pero es de agradecer el esfuerzo de los aurinegros para no caer en la desidia y entregarse hasta el final del partido, con un parcial de 16-3 inútil para el marcador final pero loable para una afición entregada que casi llenó el Santiago Martín (4.910 espectadores).
No estaba en el quinteto inicial Blagota Sekulic. Alejandro Martínez optó por Fotis Lampropoulos de salida. El Real Madrid no pareció acusar el largo viaje desde Rusia donde jugó el pasado viernes partido de Euroliga. Aunque Fotis anotó la primera canasta del partido, los de Laso pronto tomaron la iniciativa con un parcial de 0-5. Nocioni, desde el exterior, hizo mucho daño convirtiendo tres triples en el primer cuarto. Aunque los aurinegros mantenían el tipo, el Real Madrid no perdonaba, sobre todo desde el perímetro con Rudy y Rivers. Tuvo que pedir tiempo muerto Alejandro Martínez falta de 4’50” con 9-18. Salió a cancha Sekulic y con 9-23 el Iberostar despertó, cómo no, de mano de la dupla Sikma- Sekulic, la mejor pareja interior en números de la ACB. Y no fallaron, echándose el equipo a sus espaldas, liderando una remontada que obligó a Pablo Laso a parar el partido (8’) con 18-23 tras un triple de Ricardo Úriz. Pero al antídoto merengue no funcionó. Saúl Blanco anotó otro triple para firmar un parcial 12-0 a favor de los tinerfeños (21-23), roto por Jaycee Carroll.
El segundo parcial empezó como un calco del primero. Los madrileños más atinados en aro rival, con Felipe Reyes y Salah Mejri reboteando y siendo superior al juego interior aurinegro. Cuatro puntos seguidos del tunecino obligaron a Martínez a pedir otro tiempo muerto (25-36). Reaccionaron los canaristas con cestas de Sikma y Sekulic para no desconectarse del partido (29-36, 14’). El Real Madrid mandaba, pero no le perdía la car al duelo el Iberostar que aceptó el reto merengue con el partido más físico. Cerraron el aro los tinerfeños para ahogar a Mejri, Campazzo y Maciulis eran la amenaza exterior (34-45), pero los mejores minutos de Beirán en ataque, impidieron que los visitantes aumentaran las diferencias (39-47) más allá de los diez puntos hasta que Maciulis, de tres (39-52) cerró el segundo cuarto, con una diferencia mayor de la que realmente se notó sobre el parqué. Máxima igualdad en el rebote (13-13), pero mayor efectividad blanca en tiros de tres (4 de 13, 31 % para el Canarias por 8 de 16, 50 % del Real Madrid).
El tercer acto empezó con un Iberostar mejor plantado, sobre todo en defensa, cerrando vías interiores a Bourousis y Nocioni. Los locales anotaban mediante Sikma y Sekulic, curiosamente desde lejos, para acercarse en el marcador (45-54), mientras el Madrid dependía de la inspiración de Rudy Fernández (seis puntos consecutivos). Era muy loable el esfuerzo de Iberostar por mantenerse en el partido. Como Alejandro Martínez dijo en la previa, para jugar cuarenta partidos de un minuto e intentar provocar nerviosismo en los visitantes (50-60, 26’). No las tenía todas consigo Laso, que volvió a solicitar tiempo muerto (53-63, 27’) después del segundo triple de Úriz. Demasiado castigo para el esfuerzo local. Falto de mayor intensidad defensiva, o por la enorme calidad y amplitud de banquillo, el Real Madrid conseguía, de nuevo, llegar a los 14 de diferencia (58-72) después de dos triples de Nocioni y alcanzar, por primera vez, los 16 de máxima al final de este tercer acto.
Con esa inmerecida rémora se entró en el último parcial que fue un quiero y no puedo aurinegro. Intercambio de canastas inútil para los locales, que se vieron 19 abajo (62-81, 33’) después de una canasta de Felipe Reyes, dejando por imposible el sueño de una remontada que hiciera morder el polvo por primera vez al Real Madrid en este escenario, donde sigue sin conocer la derrota. El juego tinerfeño se volvió más anárquico, cada jugador haciendo lo que podía o salía, mientras que los blancos (de negros en el día de hoy) superaron la barrera de los 20 puntos (66-90, 36’). Tiró del orgullo tocado el Iberostar Tenerife para maquillar el resultado final, no dejando ni un segundo por jugar, y de la muñeca de Nico Richotti y Saúl Blanco edulcoró el resultado, para acercarlo algo más a la realidad del envite 82-93.
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