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#Crónica El Iberostar Tenerife ningunea a Andorra (83-56)

Redacción Deporpress | Por fin llegó la primera victoria en casa del Iberostar Tenerife esta temporada en el Santiago Martín. En un encuentro en el que los de Alejandro Martínez rozaron la perfección, especialmente en los tres primeros cuartos, los aurinegros pasaron por encima de Morabanc Andorra (83-56) logrando de esta forma el cuarto triunfo del curso y asestando un golpe encima de la mesa, otro más, advirtiendo de que esta temporada promete muchas alegrías, y presentando credenciales para estar por méritos propios en la Copa del Rey que este año se celebrará en Gran Canaria. Y eso sin poder contar con el concurso de Saúl Blanco para este y, al menos, cuatro o cinco partidos más.

Los andorranos firmaron un paupérrimo partido con números muy flojos, apenas rozando el 50 % en tiros de dos puntos y un 15 % en triples (solo tres anotados en todo el choque), con 15 capturas menos que el CB Canarias (40-25) y 20 pérdidas de balón. La valoración global refleja lo que fue el partido, 105-35 a favor de un muy buen Iberostar Tenerife este domingo.

El comienzo de partido no pudo ser mejor para los locales. Mucho más intensos en defensa, moviendo las manos, robando y superiores en el rebote. Pronto llegaría la primera diferencia en el marcador cuando Ricardo Úriz anotó de tres (12-3) a falta de 4’54” obligando a Peñarroya a pedir su primer tiempo muerto. Tan solo Shaun Green era capaz de inquietar desde el perímetro, pero el Iberostar Tenerife no aflojó, no en defensa ni en ataque, llegando a desarbolar por momentos a los del principado (19-7, 8’) después de un triple de Nico Richotti, que firmaría la mejor acción del primer parcial al salvar una pelota con un genial dribling y asistir a Luke Sikma par un alley oop que levantó a los aficionados de sus asientos, (21-9, 9’). Los canaristas se gustaban, sobre todo en ataque, cuajando uno de los mejores parciales de la temporada en el que acabaron 14 puntos por encima del Morabanc, 25-11, tras un canastón de Mihalis Tsairelis en la última jugada.

El segundo cuarto comenzó en la misma línea que el anterior. Es decir, con los aurinegros tres velocidades por encima de Andorra, tanto en ataque como en defensa, llegando pronto a una máxima diferencia de 22 puntos (35-13, 14’) después de un parcial de 10-0, en el que la pareja griega Lampropoulos- Tsairelis estuvo francamente bien, que solo rompieron los visitantes con un tiro libre de Bogris, antes de que Sikma siguiera aumentando la renta (37-14, 16’). Mucho acierto desde la línea de tres, con un 50 % y superioridad en el rebote (18-5 mediado el segundo parcial) eran claves para entender la diferencia, amén de los pobres porcentajes  de Andorra a estas alturas de partido. El técnico Joan Peñarroya incluso provocó una técnica para intentar una reacción de los suyos…pero ni aun así. Tan solo Georgios Bogris, con nueve puntos en este cuarto, puso en algo de dificultades a los locales, llegando al descanso con 47-28.

Idéntico guion llevó el partido en el tercer acto. Sikma, Beirán y Richotti anotaban las primeras canastas del parcial (53-28) para seguir con la paliza. Peñarroya movía banquillo pero sin dar con la tecla, ni siquiera para inquietar a los locales que seguían muy cómodos en ambas canchas ante el nefasto día en el tiro de su adversario, aunque mejoraron en el rebote, intentando defender con algo más de dureza.  Nico Richotti llegaría pronto a sus 14 puntos  después de convertir un triple (61-35, 27’), aunque no sería la máxima diferencia para los tinerfeños, que llegaron a mandar en este parcial por 28 puntos (63-35, 27’), llegándose con esa diferencia al término de los 30 primeros minutos, 65-37.

Con el partido visto para sentencia, Morabanc Andorra salió más acertado en el último cuarto, consiguiendo un 2-6 de salida en los primeros compases (67-43, 33’). Alejandro Martínez repartió minutos y todos respondieron. Especialmente acertado estuvo Lampropoulos en un último cuarto ya con todo decidido, en el que la renta llegó a ser de 32 puntos (77-45, 36’). A partir de este momento su sucedió un intercambio de canastas banal en el que los más de 3.500 espectadores del Santiago Martín disfrutaron del partido y primera victoria en casa de los suyos.