Redacción Deporpress | Irreconocible Iberostar Tenerife. Y lo fue tanto que el Montakit Fuenlabrada lo superó con una extraordinaria facilidad. 88 puntos recibió en su visita al FIATC Joventut; 85 le convirtió el Bilbao Basket en el Santiago Martín; hasta 98 recibidos en Valencia y 83 en Fuenlabrada. No es el camino (83-66).
El Iberostar Tenerife arrancó el duelo en el Pabellón Fernando Martín con demasiadas dudas y poco ritmo. Tan escaso que el Montakit Fuenlabrada, casi sin darse cuenta, se encontró a las primeras de cambio con un electrónico altamente favorable (10-2). Nada mejor que un tiempo muerto para intentar cortar tan negativa puesta en escena.
Ni el alley oop espectacular que concluyó Luke Sikma hizo despertar a los suyos. El conjunto de Alejandro Martínez se atascaba en ataque y sufría, y mucho, en la parte de atrás. Y en buena medida por el sobresaliente trabajo bajos los aros del espigado Akindele, un martillo pilón en la canasta aurinegra, y un bastión inexpugnable en tareas defensivas. 27-13 al final de los primeros diez minutos. Poco más que añadir.
La mejoría, tan lógica como necesaria, llegó en el transcurso del segundo cuarto. Hugo López notó que el Iberostar Tenerife amenazaba con nivelar la contienda y reunió a los suyos durante los 60 segundos de rigor (29-21). Sin embargo, el combinado insular daba pasos algo más sólidos en su irregular transitar y tuvo balón, justo antes del periodo de descanso, para acortar todavía más la renta local, que finalmente alcanzó las siete unidades, después de tan discretos 20 minutos de juego (43-36).
IRREGULARIDAD
El equipo fuenlabreño, en una temporada repleta de sinsabores, quería por fin endulzar a sus seguidores. Pero todavía le quedaba mucho por hacer. El combinado aurinegro pisó el acelerador, o eso parecía, con los triples de Sikma y Levi Rost (45-43). Sin embargo, escasas noticias de un irreconocible Blagota Sekulic, demasiado lejos de su mejor (y dominadora) versión.
A ese amago, sí, únicamente amago, de reacción del Iberostar Tenerife le faltó continuidad. Alberto Díaz mandaba en la dirección del juego de los fuenlabreños y Akindele seguía campando a sus anchas en la zona de ataque. Puntos y más puntos para los locales… y ninguna respuesta visitante. Parcial de 18 a cuatro. Ante un dato tan revelador, lo normal es lo que sucedía a la conclusión del tercer cuarto: 63-49.
La visita a Fuenlabrada tomaba tintes dramáticos cuando Alberto Díaz martilleaba el aro desde el 6,75 y llevaba la ventaja local a los 20 puntos (71-51). El Iberostar Tenerife, reconocido bregador en cada partido y poco dado a arrojar la toalla ofrecía, quizá, su peor versión de toda la campaña 14/15.
Los últimos diez minutos fueron la constatación del naufragio canarista en tierras madrileñas. Por momentos ni se podía aplicar el tópico del quiero y no puedo. Lo dicho, un equipo irreconocible, con un corazón curtido en mil batallas y que no apareció en ningún momento ante un oponente voluntarioso, generoso en cada esfuerzo y que encontró un cómplice perfecto para sí hacer bueno ese dicho tan futbolero de a entrenador nuevo, victoria segura. Y fue así: 83-66.
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