Redacción Deporpress | Seguramente no sería el resultado más buscado en las casas de apuestas, pero el Canarias ha conseguido, por primera vez en la historia, que el Real Madrid sepa lo que es perder en pista aurinegra. Y lo ha hecho al estilo Canarias: con un partido de alta anotación, donde Javi Beirán y Nico Richotti hicieron de las suyas desde el tiro exterior y donde el público, que abarrotó el Santiago Martín, volvió a ser determinante. Una más para los aurinegros en su búsqueda del playoff, pero la más importante por lo que supone en la historia y en la estadística.
El primer cuarto fue de auténtica locura. El Madrid arrancó con intención de marcar la pauta del partido, pero rápidamente los aurinegros intentaron evitarlo. Primero, con un público muy metido que protestó dos faltas de manera consecutiva que no fueron concedidas y que permitieron a los blancos hacer un parcial de 0-6 (10-13). Esto llenó de sangre al público, que jaleó a los suyos hasta tal pnuto que primero San Miguel y luego Beirán con sendos triples, provocaron el primer tiempo de Vidorreta (20-15). Casi un espejismo, nuevo parcial de 0-8 y ventaja madridista en el electrónico, aunque el Canarias seguía siempre de cerca los pasos de su rival, que acabó a tan solo dos puntos de los visitantes transcurridos los primeros diez minutos (23-25). Porque, cuando le das un metro a un equipo como el Madrid, ellos lo aprovechan. Y eso lo sabían los nuestros.
En el segundo parcial las tornas se volvieron del lado local. Seis puntos consecutivos dieron de nuevo algo de auxilio en el electrónico, aunque dos faltas en minuto y medio provocaron que los de Vidorreta tuvieran que bajar algo la agresividad defensiva. El baremo de entre tres y cinco puntos era la diferencia que los tinerfeños mantenían en el electrónico, algo exigua para un equipo como el Madrid, pero suficiente para mantenerles a raya y forzarles en determinadas situaciones. La rotación blanca funcionaba casi al completo, pero nadie ofrecía soluciones visibles por el momento. El Canarias seguía a lo suyo y el 42-32 a falta de 4:21, con mate de Richotti en la cara de Ndour fue la certificación de que la maquinaria blanca no estaba funcionando. Imperial en el rebote el cuadro aurinegro. Aunque el partidazo de Beirán desde el exterior era para enmarcar. Dos triples consecutivos del madrileño enloquecieron al personal y llevaron el partido al descanso con un casi inimaginable 56-43. Pero sí, era cierto.
Laso pareció apretarle las tuercas a los suyos en el descanso porque el Madrid salió a comerse al Canarias. Los de Vidorreta necesitaron del público y algo de tranquilidad porque el conjunto blanco se marcó un parcial de 2-10 en apenas cuatro minutos (58-53). Richotti comenzó a desatascar con un triple que volvió a despertar a los nuestros y Beirán devolvió el partido a los guarismos de antes del intermedio con otro lanzamiento de tres casi cayéndose junto a la banda y con la bocina a punto de atronar (64-53). El Madrid perdió los nervios en un contraataque de Jones, que sacó la antideportiva, y que provocó el desespero de Rudy que se llevó una técnica. Con esa jugada, el Canarias alcanzó seis puntos más y empezaba a creer en la victoria, cuando el marcador al final del tercer periodo señalaba un alentador 72-61. Uno se imagina ese Real Madrid desesperado, cuando después de todo lo sucedido, Abromaitis te abre el marcador con un canastón que ponía el +13 para los locales en el último periodo.
Era el tiempo de creer. De saber que se podía ganar. Que se podía derrotar el Real Madrid. Encima, tercera y cuarta falta de Reyes en otra acción antideportiva con su protesta posterior que dejaba seis puntos más para el Canarias (80-63) y un partido donde solo, aunque parezca fácil, había que mantener la concentración. La maquinaria de triples no paraba, San Miguel se unía a la fiesta y ponía la ventaja en ¡¡¡veinte!!! puntos (83-63). Abromaitis se unió a la fiesta con un lanzamiento de triple que terminó por hacer creer en la victoria. 120 segundos y 17 puntos de ventaja. El triunfo no se podía escapar y no lo hizo. VIictoria de mérito, (93-81) por el rival y victoria trascendental, por lo que supone en la tabla, para un Canarias que volvió a demostrar que es capaz de vencer a cualquiera en esta liga. La octava plaza ya no es una utopía. Ya los rivales más fuertes saben lo que es el Santiago Martín.