Redacción Deporpress | Desde las diez de la mañana del viernes, el CD Tenerife y todo lo que lo rodea está en completa ebullición. Una isla entera comienza a prepararse para vivir el encuentro más importante de los últimos ocho años de su historia. Les espera el Getafe, mañana, en la vuelta de la gran final por ascender a Primera División.
Mientras José Luis Martí daba su rueda de prensa habitual antes del partido, centenares de aficionados llegaban al aeropuerto Tenerife Norte para embarcarse en el primer avión blanquiazul rumbo a la capital de España. Casi en paralelo, dos vidas marcadas por unos colores: la de los jugadores que entrenaban concentrados al cien por cien, y la de los seguidores que con bufandas, pulseras y camisetas vestían casi tres horas de vuelo acompañados por cánticos y optimismo.
15.30. Los aficionados aterrizan en Barajas. Recogen sus equipajes y parten al hotel donde se alojarán 48 emocionantes horas. Tres horas más tarde, a las 18.30 hacía lo propio la expedición blanquiazul. El primero en aparecer por la puerta, el presidente Miguel Concepción (mañana se reunirá con los medios a las 12:30h), quien abandonó el Adolfo Suárez por delante de la plantilla al completo que en apenas 20 minutos se subió a la guagua rumbo a su hotel.
Toca velar armas, descansar, concentrarse al máximo y esperar a mañana. Con una temperatura agónica (el calor es horrible en Madrid), les esperará el Getafe con alguna que otra secuela física del encuentro de ida, un gol en contra pero muchas almas apoyándoles y con todas las intenciones de no poner un encuentro nada fácil a los tinerfeños.