Rafa Quero (Leganés) | El CD Tenerife quedó apeado este miércoles en la segunda ronda de la Copa del Rey al caer derrotado en el Municipal de Butarque por 2-0 ante el Leganés.
El conjunto de Raúl Agné salió bien plantado durante el primer cuarto de hora sobre el terreno de juego, si bien sorprendió con el planteamiento inicial alineando tres centrales (Carlos Ruíz, Alberto y Jorge Sáez) y dos carrileros (Aurtenetxe y Cristian García).
Después de una pequeña toma de contacto las piezas del puzle empezaron a ir tomando forma, sobre todo para el conjunto madrileño que mordisco a mordisco iba comiendo terreno. Abel Suarez se incrustaba atrás cuando había que defender y se multiplicaba cuando era necesario salir con la pelota jugada.
Pero en el primer despiste defensivo llegó la primera clara para los madrileños; Galarreta robó en la frontal tras un saque de esquina pero su disparo se marchó alto. Los constantes balones en largo buscando a Guillermo eran perfectamente repelidos por el buen posicionamiento de Alberto, que recuperó el terreno perdido en un par de ocasiones ante el rápido atacante cedido del Athletic.
La portería contraria sólo fue inquietada a balón parado. La ocasión más clara de la primera mitad la tuvo Dovale en sus botas a punto de alcanzar la media hora cuando dentro del área se revolvió para sacar un disparo cuya magistral intervención de Roberto a una mano evitó un gol que ya se cantaba en el graderío. A pesar de que el dominio era local, el Tenerife pudo adelantarse en el marcador justo antes de enfilar vestuarios, ‘Tommy’ Martínez recibió una mala entrega de Galarreta y busco la rosca al palo largo, pero su disparo se marchó fuera por poco.
La segunda mitad comenzó sin cambios, ni de jugadores ni de posicionamiento táctico. ‘Choco’ Lozano y Omar Perdomo seguían siendo dos islotes a los que recurrir cuando la falta de ideas y la fuerte presión ejercida por el conjunto de Garitano en el medio del campo surtía efecto. Tan sólo Tomás Martínez parecía agitar la férrea línea defensiva pepinera con arrancadas que morían antes de recibir la ayuda que requerían.
Cuando el encuentro pareció entrar en un coma profundo llegaron las sustituciones, y con la entrada de Pedro Martín el cambio de sistema. Agné dejó la gaseosa para experimentar en otro momento y, mira tú por donde, con la defensa más poblada llegó el latigazo de un ex, Omar Ramos recibió el balón en banda se fue yendo hacia dentro en la jugada calcada a las favoritas del internacional holandés Robben, su disparo seco entró ajustado al palo sin que Roberto pudiera alcanzarlo pese a la fantástica estirada.
Con descuento incluido al Tenerife le quedaban veinte minutos para lograr el empate pero las entradas de Suso y Jairo lo único que causaron fue dejar más resquicios que el Leganés aprovechó para sentenciar el partido en los minutos finales por medio de Alex Simanovsky.
El año pasado tras la eliminación copera de los madrileños en su primer partido, su entrenador en sala de prensa dijo que era lo mejor que les podía pasar… visto lo visto hasta el momento y a las alturas que estamos de campeonato esto es lo que mejor que le ha podido pasar al CD Tenerife. Mucho trabajo por delante en una temporada muy larga cuyas primeras sensaciones dejan bastante que desear.
FICHA TÉCNICA
CD Leganés: Queco Piña; Rubén Peña, Albizua, Juanan (Mantovani, m.72), Luis Ruiz; Paco Candela, Gabriel (Szymanowski, m.72), Toni Dovale, Omar Ramos (Borja Lázaro, m.79); Galarreta y Guillermo.
CD Tenerife: Roberto; Cristian García, Jorge Saenz (Suso, m.77), Alberto, Carlos Ruiz, Aurtenetxe; Aitor Sanz, Abel Suárez, Martínez (Pedro Martín, m.72); Lozano (Jairo, min.81) y Omar.
GOLES: 1-0, m.72: Omar Ramos. 2-0, m.90: Szymanowski.
ÁRBITRO: Ruipérez Marín (Comité castellano-manchego). Amonestó a Gabriel (min.29), Juanan (min.38), Galarreta (min.65), Aitor Sanz (min.67), Jorge Sáenz de Miera (min.70) y Aurtenetxe (min.71).
INCIDENCIAS: Partido disputado en el Municipal de Butarque, Leganés ante 3.334 espectadores, correspondiente a la segunda eliminatoria de la Copa del Rey. Terreno de juego en buenas condiciones.