Redacción Deporpress | Llegar y besar el santo. El tinerfeño Cristo Martín regresaba a la que había sido su casa en 2012, procedente del CD Marino, con quien había conseguido el ascenso a la división de bronce. El futbolista formado en la cantera blanquiazul retornaba para jugar un papel importante: ser uno de los pilares en el regreso a Segunda, bajo el tándem Cervera-Medina. Más de 30 encuentros durante la campaña 2012/13, tocando el cielo en Hospitalet. Hace siete años, en un 2 de junio, Cristo explotaba de júbilo junto a sus compañeros para celebrar la vuelta al fútbol profesional. Aquel día, fue titular, pero luego le tocó sufrir media hora en el banquillo. Eso sí, con final feliz.
«En el campo se vive mejor cuando estás dentro, pues fuera existen muchos nervios. Lo cierto es que todo salió bien», confiesa Cristo a Deporpress. Porque hubo que sufrir mucho, pese al 3-1 de la ida. El gol de Cirio a los 55 minutos de los catalanes en la vuelta puso a prueba los corazones birrias. «Sabíamos que el gol que habían marcado en el Heliodoro, unido a su campo artificial, nos iba a complicar las cosas. Y así fue», evidencia. Pero se queda con toda la experiencia: «Lo más especial fue ver a la afición disfrutar del ascenso; subir de categoría siempre es especial, da igual la categoría», añade. «Fue un momento especial, tanto para mí como para los demás compañeros. Absolutamente increíble».