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Cristo González

Por @juanjo_ramos

El Tenerife tiene algo importante entre manos. Cuenta en su plantilla con una futura estrella. Un jugador de esos que aparece cada mucho tiempo. Talento puro. Se llama Cristo González, tiene 17 años y hay que cuidarlo, orientarlo, ayudarlo. En los dos últimos partidos de pretemporada, ante Eibar y Las Palmas, ha crecido futbolísticamente hasta convertirse en alivio y sostén ofensivo de los blanquiazules. Y lo ha hecho trabajando, escuchando y aprendiendo.

Es el momento de no estropear su futuro y en eso tenemos todos un papel que jugar. Afición y prensa debemos evitar elevarlo precipitada o exageradamente a los altares. Incluso, sobrecargarlo de responsabilidad. El club tiene que velar por su patrimonio y evitar otro caso Ayoze Pérez. Toca fomentar su progresión y vigilar las distracciones típicas de los que llegan a un momento tan delicado.

Es fácil emborracharse con los elogios y creer que todo está hecho. Muchos se han quedado por el camino atesorando incluso mejores condiciones que las que empieza a mostrar Cristo. Por eso, es misión del chico y su entorno fomentar el mantenimiento de la línea de atención actual. Con humildad, aceptando las críticas y decisiones de su entrenador, así como la ayuda y consejos de sus compañeros, se llega más lejos. Aunque el camino parezca más largo y exista la tentación de creer a los encantadores de serpientes que te venden que has llegado a la meta y que no tienen nada que enseñarte.

Si yo fuera el representante de Cristo me sentaría a esperar. Nada de vender mi producto porque se vende solo. Nada de intentar sacarlo del hábitat donde mejor puede crecer. Las prisas no son buenas consejeras. Solo hay que conseguir que el chico esté centrado y se sienta bien. Los frutos se recogen cuando corresponde. Espero que Carlos Peraza haya aprendido la lección. Porque querer llevárselo al Real Madrid Castilla es un error. Hacerlo público, un error grave.

El papel más duro en esta historia lo tiene Raúl Agné. Tiene que administrar al jugador para sacarle el máximo rendimiento. Elegir cuándo está bien, cuándo no y valorar si se está ganando seguir en el once, jugar más o menos minutos. Desde julio lo está haciendo bien. Se ha aplicado en la asignatura que retrasó para este curso cuando mandó al de Añaza al filial. ¿Se equivocó entonces? Difícil saberlo. Igual hasta le protegió de esa forma.

Por último, una discrepancia. El técnico dijo en Las Palmas que si hay alguien que cree en el jugador es él. Me parece injusto e irreal. Otros, mucho antes de su llegada, advirtieron sobre las condiciones de este chico. Al técnico habría que recordarle que debutó con el primer equipo en la primera jornada del pasado Campeonato a las órdenes de Álvaro Cervera. Pero no. No fue Cervera su descubridor. Para encontrarlo hay que mirar a la Ciudad Deportiva. Y yo, desde luego, creo que si hay alguien que cree en Cristo González (por delante del resto), ese es Sesé Rivero.