Es un secreto a voces en el entorno blanquiazul que Quique Medina y Álvaro Cervera habían enfriado su relación desde el verano. Pero la última rueda de prensa del entrenador supuso un órdago para el director deportivo que, hasta ahora, no me había hecho plantearme la ruptura como algo definitivo. Vino a decir que, sobre el tema de los fichajes, le preguntaran al otro y no a él, que se dedicaba a entrenar.
La frase, que no recojo textualmente, puede resultar normal en otro club. Y hasta en el Tenerife en otro momento. Pero no en este proyecto, iniciado en el estío de 2012, en el que tanto peso ha tenido el profesional ecuatoguineano. Reconocido por los propios protagonistas, él se ha encargado de allanar el camino de no pocos fichajes. Incluso, de elegirlos él mismo por el conocimiento que ya tenía de algunos futbolistas o la falta de experiencia del responsable del área deportiva.
El modo de afrontar los fichajes, el famoso (al menos en petit comité) informe de la discordia y otras diferencias surgieron después del ascenso para quebrar esa compenetración. Los malos resultados del inicio de temporada agrandaron la herida. Y aunque se nos ha vendido desde el Callejón del Combate que el asunto había mejorado en los últimos tiempos, algo pasó la semana previa a Córdoba.
La pregunta ahora es si la relación profesional (la personal solo debe importarles a ellos) está rota o ha llegado a un punto en el que la convivencia es imposible. Si así fuera, a Miguel Concepción no le quedará otra que elegir. Si pueden coexistir, pese a la falta de confianza, adelante y que sea por el bien del CD Tenerife.
A Quique se le achaca falta de trabajo (en algunas facetas), de experiencia y de vinculación con la parte deportiva. Entienden sus críticos que se ha alejado de El Mundialito para acercarse más a los jefes. Su perfil político (tiene la habilidad de llevarse bien con todo el mundo y encaja relativamente bien las críticas) tampoco convence en el otro lado. Por aquello de estar cerca de los que matan a tu amigo.
De Álvaro se dice que le ha faltado cintura para aceptar determinadas críticas o evitar que las diferencias con algunos medios (o periodistas) se convirtieran en una cuestión personal. También que hay que responsabilizarle de fichajes como el de Borja Pérez por querer traer al malo conocido y no al bueno por conocer. O de querer ceder a Ayoze en verano.
El caso es que Quique, cuyo mayor acierto en el cargo ha sido el fichaje de Álvaro, no tendrá ayuda en enero. Y el técnico duda si la recibirá en forma de refuerzos, algo muy necesario en función de la competitividad de la categoría. Es un momento difícil para los protagonistas, pero también para el Tenerife. De su acierto depende el futuro. De su acierto o de la capacidad de Concepción con el bisturí… o la guillotina.