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Crecer

Por @rondoscutillas

El CD Tenerife vive los mejores momentos del curso. Acumula seis jornadas sin conocer la derrota y deja buenas sensaciones ante clubes que están varios peldaños por encima en la tabla, como el Zaragoza o el Osasuna. El grupo que dirige Martí tuteó a los maños en el Heliodoro y, aunque no encontró la victoria, sí que dejó la impronta de una escuadra que progresa adecuadamente y que está capacitada para pelear, casi de igual a igual, con cualquier conjunto de la categoría. En El Sadar refrendó esa imagen de equipo compacto al acumular su cuarto encuentro sin encajar goles. La única lástima de los dos últimos choques es que una mirada al banquillo basta para comprobar que, por desgracia, no hay más cera que la que arde.

Los refuerzos invernales juegan un papel determinante en el desarrollo experimentado por los blanquiazules en las últimas semanas. Saúl mantiene a Aurtenetxe en el ostracismo. Javi Lara mejora cada balón que pasa por sus botas y, si tuviera más protagonismo, el equipo lo notaría aún más. Y estos dos partidos sin Moutinho por sus problemas de espalda han confirmado que nadie posee esa velocidad extra que pone el suizo con su fútbol vertical.

La seguridad defensiva es también otra virtud que ha brillado en las últimas semanas. Dani Hernández está de dulce y resuelve el poco trabajo que tiene con intervenciones de mérito, como la realizada al borde del descanso frente al Osasuna. Un guardameta que gana puntos es siempre un plus y el Tenerife, además, también ha encontrado un impulso en las prestaciones ofrecidas por Germán como compañero de Carlos Ruiz en el eje de la zaga. Su gran rendimiento de las últimas jornadas le hace acreedor a una titularidad que Martí le concede, con total justicia, y de manera indiscutible.

Prospera el Tenerife y aumentan las opciones de conseguir la permanencia en el próximo mes de abril, un objetivo ilusionante porque, luego, quedaría todo mayo y todo junio para intentar pelear por cosas bonitas. Es una pena que el buen momento futbolístico no se refrende con victorias, pero la ausencia del ‘Choco’ Lozano está resultando crucial para un Nano que no puede brillar tanto, ni dispone de tantas opciones como cuando está el hondureño a su lado.

En el debe figuran dos jugadores que no atraviesan por su mejor momento. Omar Perdomo lleva varios partidos demasiado discretos para el potencial del grancanario y Cristo González no florece ni con la llegada de la primavera. Me preocupa especialmente lo del último porque está desaprovechando una gran oportunidad para tirar la puerta de la titularidad a cañonazos. Supongo que el de Añaza aún comete pecados de juventud, pero en el grupo han dicho basta a su exceso de barroquismo. Tras el choque frente al Zaragoza, fue abroncado en los vestuarios por quererse marcar un ‘lujito’ prescindible. Prefirió esa opción en vez de explotar su velocidad para irse hacia el marco adversario cuando estaba en una situación idónea para encarar al guardameta maño o para que el defensa que pugnaba con él le hiciese falta. Espero que su tendencia a la baja sea todavía reversible, pero lo cierto es que a ninguno de sus compañeros le hace ninguna gracia que Cristo caiga en su equipo en los partidillos de entrenamiento porque no se sacrifica como debería y porque opta por lo vistoso antes que lo pragmático.

Así se nos ha ido este mes de marzo. Con buenas sensaciones de las que no han podido extraerse los resultados deseados. Sea como sea, me agrada ver que, aunque se demoran las maniobras de aproximación a la zona importante del campeonato, este Tenerife va a crecer.