Skip to main content Scroll Top

Coronavirus

Por @juanjo_ramos

Es rara una semana sin fútbol. Pero hay que entenderlo.
Un virus, surgido en un lugar del que probablemente nunca antes habíamos escuchado hablar (la localidad china de Wuhan), está poniendo en jaque nuestra vida. Estamos ante un momento histórico, algo que se estudiará dentro de algunos años en las escuelas, una pandemia televisada pero que vemos in situ, que afecta a vecinos y conocidos. En algunos casos hasta a familiares o a nosotros mismos.
Lo vivimos primero con cierta ligereza, pensando que ni nos iba a afectar ni lo iba a hacer con tanta gente. Crecieron los contagiados y las medidas restrictivas para irnos sintiendo cada vez menos intocables, más allá de los inconscientes. Y hemos acabado viéndonos vulnerables, teniendo miedo, palpando la frustración.
Nuestro estilo de vida cambia. No hay cine, no hay fútbol u otro deporte, sentarse a tomar un café en una terraza está prohibido. Limitamos contactos, evitamos en la medida de lo posible salir a la calle salvo para tirar la basura o comprar, nos quedamos en casa (o deberíamos) y hasta teletrabajamos (si se puede).
Es momento de hacer caso a las autoridades, de estar con los nuestros respetando los protocolos, de cuidarse mucho y de ser pacientes. Pero también de ser positivos, de mirar al futuro con optimismo. Saldremos de esta. Y nuestro CD Tenerife, como el resto del mundo del deporte, estarán ahí a la vuelta. Este es un parón, tan obligado como duro, pero no nos vamos a la guerra. No tenemos que hacer otra cosa que cuidarnos, encerrarnos en casa y esperar. Con ese arma tan abandonada en estos tiempos: la paciencia.