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Corazón

Por @rondoscutillas

El CD Tenerife cabalga a lomos de su mejor racha del curso. Empuja con ahínco hacia el objetivo de la permanencia, ese que aparece como la mínima meta exigible para un equipo con aspiraciones pero que en determinados momentos, como en la jornada diez de esta temporada por ejemplo, hubiesen firmado muchos seguidores blanquiazules. El empate del último fin de semana en Mendizorroza (2-2) corroboró el buen estado de forma del grupo y, sobre todo, demostró que, por fin, este un equipo con mucho corazón y complicado de superar hasta para los equipos que ocupan el ático de la clasificación.

Corazón y algo más le puso Nano al remate que dio el empate ante el Alavés. No dudó en jugarse la pierna por el equipo de sus amores y, por suerte, el choque con el portero vitoriano se quedó en un susto. Si esta semana se habla ya de las conversaciones para posibilitar que ‘Choco’ Lozano se quede en la isla, creo que es de justicia reconocer también que Nano progresa de forma imparable. Cotiza al alza y supera, entre otros, los registros realizadores de delanteros salidos también de la Ciudad Deportiva como Ángel (actualmente en el Zaragoza). Su conexión con la grada, por su estilo eléctrico, su atrevimiento y su entrega, es innegable. Y también su espíritu de superación. Arrancó como el cuarto delantero por detrás de Lozano, Pedro Martín y Cristo González y, lejos de resignarse, los ha superado a todos hasta hacerse imprescindible para Martí. Que siga así y que nos dure mucho tiempo por el Heliodoro.

La semana también ha dejado noticias muy tristes dentro y fuera del fútbol. Asistimos con el corazón roto a la tragedia vivida en Los Cristianos y a ella se ha unido el dolor por los fallecimientos de José Antonio Morales Castañeda, ex consejero de la entidad, y de Álvaro Hernández Castro. El último fue uno de los héroes del primer ascenso a Primera. Uno de aquellos pioneros de la élite cuya foto en blanco y negro decoró las habitaciones de un buen puñado de aficionados que, en nuestra adolescencia, imaginamos lo que sería que el Tenerife volviese a la máxima categoría. Por fortuna, los que somos de esa generación vivimos esa realidad en los últimos años 80 y en la gloriosa década de los 90 del pasado siglo. Ahora que el décimo jugador que más veces vistió la camiseta del club se ha ido, recuerdo que tuve la oportunidad de estar en su casa. De visitar su museo lleno de recuerdos recopilados gracias a su mujer e hija y de recordar las palabras de orgullo y gratitud con las que hablaba de su Tenerife. Se llevó algunos homenajes en vida de los que hablaba con emoción. Y también el imborrable reconocimiento de volver a pisar el césped del Heliodoro, junto al resto de protagonistas de aquella gesta, ante un Heliodoro que se puso en pie para rendirles tributo.

Corazón enorme el que tienen también la mayor parte de los componentes de la plantilla profesional del Tenerife. El cariño que derrocharon Suso y Vitolo durante la visita del Colegio de Educación Especial Hermano Pedro al entrenamiento de este viernes es una muestra más de que determinados futbolistas saben estar a la altura de lo que suponen como referentes para la sociedad y para unos ‘eternos niños’ que los consideran mucho más que ídolos.

Y, como dirían Los Rodríguez, ahora toca tirar de ese músculo sano que necesita acción con la visita del Albacete. Espero que todos seamos capaces de empujar como uno solo al Tenerife en los momentos complicados, que los habrá, para conseguir la necesaria victoria ante los manchegos. Soñar es gratis y, además, obligatorio para aquellos que, como escribieron en una canción Jesús de León y Domingo Mora, son blanquiazules de sentimiento y de corazón.