Por @beatrizpalmero
Año tras año la misma cantinela. Y eso no es lo peor. Lo peor es que pese a la unanimidad sobre la opinión que merece la Copa del Rey, aquí no pasa nada. Y así, la competición más antigua del fútbol español se devalúa cada temporada y muere poco a poco, esperando que alguien la saque de esa lenta agonía. Lo que pasa con el Tenerife en los últimos años no es más que un grano de arena en semejante desierto. Porque me cuesta mucho pensar que es simplemente casualidad que, en estas eliminatorias a partido único, a los blanquiazules siempre les caiga en fortuna por los vericuetos del azar jugar fuera de casa. Desde 2008, sólo en una ocasión fue agraciado con el premio de estrenarse en la competición del KO en casa. Una estadística que, vaya casualidad, el Tenerife comparte con Las Palmas.
También es casualidad que el sorteo se realice de forma clandestina, lo cual no disipa muchas dudas. Los equipos más pequeños aspiran a llegar vivos a octavos a ver si, también por casualidad, les toca el gordo y les visita, ya en doble eliminatoria, el Madrid, el Barcelona o el Atleti. Y hasta ahí llegan sus aspiraciones, claro. Porque a partir de octavos la Copa es coto de los grandes equipos. Se hace el sorteo hasta la final y es fácil adivinar quién peleará por el título. Eso sin olvidar las eternas dudas en torno a la sede y las suspicacias en torno a las negativas que se generan en torno a un estadio o a otro. Todo muy lleno de emoción. Hecho a la medida de los equipos grandes, los clásicos. Sin grandes sobresaltos para ellos.
Sólo hay que repasar la Copa de otros países europeos. En los más tradicionales, los encuentros se juegan a partido único, al menos hasta cuartos, caso de Italia o Portugal y la emoción está servida para todos los aficionados, los de los equipos grandes o pequeños. Es difícil salir a especular en el partido porque todo se decide en 90 minutos o su prórroga correspondiente. Imposible relajarse en el campo de un pequeño, jugar con el equipo reserva y, de paso, sobrecargar el calendario de partidos. Hasta los propios jugadores internacionales han pedido una Copa a partido único. Pero en España somos así, tenemos que llegar al límite para cambiar algo que no funciona. Cuando la competición esté muerta intentarán revivirla. Y espero que no sea demasiado tarde.
Por el momento, nos tendremos que conformar con que el Tenerife juegue en Butarque. A ver si esta vez rompe su estadística y supera la primera ronda en que participa. Aunque seguir vivo tampoco tenga mayor interés, para qué negarlo.