Skip to main content Scroll Top

[Contracrónica] Un tiro en el pie

Redacción Deporpress | Resulta imposible justificar que el CD Tenerife no vuelva de El Alcoraz con los tres puntos en su bolsillo y el pasaporte para el play off virtualmente sellado. Pero el fútbol es una ciencia inexacta que, a veces, premia a quien no debe y castiga al que contrae más méritos para llevarse el premio. Cuando sonríe a tu equipo, es una fiesta. Cuando sucede a la inversa, una debacle.

Los blanquiazules vivieron la cruz de la moneda esta vez. Firmaron, posiblemente, el mejor primer tiempo lejos del Heliodoro en mucho tiempo. Se fueron al descanso con 0-2 y con un horizonte despejado. El guión era el soñado, con un Huesca que tendría que abrir líneas y arriesgar para enjugar esa diferencia. Pero, inexplicablemente, no lo aprovecharon. Y, por eso, terminaron con sabor a derrota un choque contra un rival directo que, antes de comenzar, casi todos hubiésemos firmado como empate.

Lo sucedido hoy debe ser una moraleja concluyente. Para todos. Un error que no puede volver a repetirse jamás esta temporada. Y menos si, finalmente, el equipo logra clasificarse para los playoffs. Para los jugadores, que malograron infinitas ocasiones para hacerle una herida considerable al Huesca y que, luego, metieron en el partido al moribundo cuadro local con sus errores. Y para Martí que, independientemente de los contratiempos de Lozano y Camille, empeoró notablemente al equipo con sus cambios.

Ninguno de los tres jugadores que saltaron al campo fue una ayuda. Al contrario. Todos restaron en vez de sumar. Suso jugó de una manera alocada. Se comportó como un juvenil sin experiencia y cayó una y otra vez en fuera de juego por empecinarse en arrancar antes de tiempo cuando si algo tiene de sobra es velocidad. Luego, encima, atropelló a Shibasaki cuando el japonés controlaba un balón de frente a la portería adversaria por su exceso de revoluciones.

Iñaki fue decisivo, pero para mal. Sirvió, involuntariamente, a Borja Lázaro en la jugada a balón parado que representa el 1-2. Y, como ya hizo en Getafe, reincide dándole al delantero rival argumentos que provocan otro penalti ingenuo que, esta vez, sí le cuesta 2 puntos a su equipo.

Claro que, antes de esa jugada, Edu Oriol pierde un balón en un córner a favor sacado en corto. Esa acción genera un contragolpe del Huesca que desemboca, segundos más tarde, en la atropellada acción de su compañero en el área tinerfeña tras un mal balance defensivo de todos.

Para no acabar con tan mal sabor de boca, el partido deja también conclusiones positivas. La imagen del Tenerife de la primera parte invita al optimismo. Con tres mediapuntas de indudable talento (Shibasaki, Aarón Ñíguez y Tyronne) y un delantero (Lozano) que, por fin, parece que vuelve a ser resolutivo. Si a eso le agregas dos mediocentros como Vitolo y Aitor Sanz, una zaga fiable y un portero de garantías, te sale un equipo competitivo como pocos en Segunda.

Lástima que, una vez más, apareciesen los regalos, las ingenuidades y la mala gestión de los cambios. Lo fácil, ahora, es poner nombre y apellidos a los culpables de este empate. Lo complicado es saber cómo ponerle remedio para que, ganando 0-2, no volvamos a asistir a otro suicidio.