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Puntería

Redacción Deporpress | El Tenerife fue mejor que el Málaga. Mucho más cuando estaban 11 contra 11 que cuando dispuso de superioridad numérica durante toda la segunda mitad. Se acerca más a la versión que todos queremos ver y muestra rasgos de la identidad que lo convirtió en un referente antes de que el coronavirus detuviese el torneo, pero aún es insuficiente para conseguir una victoria.

El triunfo no llega porque la falta de acierto del equipo que dirige Rubén Baraja ya es crónica. Ante los andaluces no bastaron 23 disparos y 11 saques de esquina para conseguir un gol. Y si, con ese caudal ofensivo no llega ningún balón a la red, es para estar cada vez más preocupados. Especialmente por el estado de la pareja ofensiva formada por Dani Gómez y Joselu Moreno en cuanto a la definición. Ambos mantuvieron a flote a los blanquiazules durante las jornadas previas al parón por la COVID-19 pero, por ahora, los dos han vuelto sin dinamita.

El primero lo intenta, pero está sin chispa. Le falta aún esa décima de segundo necesaria para llegar a los balones que antes sí cazaba. Y, luego, el punta andaluz está especialmente fallón. Tuvo dos muy claras ante el Málaga. De esas que cualquier delantero firmaría antes de empezar un partido. Primero, pifió un remate de esos que conectaba con solvencia hace unos meses y, entre Munir y el poste, arruinaron su intento. Luego, midió mal un salto y no acertó a cabecear un pase de Luis Pérez que era todo un regalo.

La sequía de ambos es preocupante. Porque, sin sus goles, el Tenerife es incapaz de plasmar en el marcador su superioridad futbolística. El viernes fue mejor que el Fuenlabrada y este lunes también superó al Málaga en casi todo. Así que el balance tras la reanudación de la competición es un decepcionante 1 punto sobre 6 posibles, una cifra que lo deja mirando otra vez hacia el abismo, a falta de lo que hagan en el resto de esta jornada los rivales directos en la lucha por eludir el descenso.

Es de suponer que la racha ante el gol se revertirá cuanto antes. Es cuestión de no rendirse y perseverar. Con más frescura. Con más pausa. Incluso con más cabeza. Todos sabemos que el fútbol es cuestión de dinámicas y que estas solo varían si un equipo es capaz de hacer que sucedan cosas. Baraja recetaba en la previa hambre para afrontar los partidos con la mentalidad adecuada y necesidad de sumar. Lástima que en su lista de ingredientes se dejase, olvidada en la despensa, a la puntería.