Redacción Deporpress | El CD Tenerife firmó en Almería su mejor partido en lo que va de curso. Fue rotundamente superior a su rival en todas las facetas del juego y solo su falta de eficacia ante la portería adversaria le privó de un triunfo mucho más justo y abultado. Una lástima que cueste tanto materializar las ocasiones porque los locales se fueron ilesos al descanso por la falta de puntería de los blanquiazules y la miopía del colegiado y sus asistentes.
El grupo de Martí dejó muy buenas sensaciones. Robó infinidad de balones en la finca del Almería. Realizó un monólogo con el balón, especialmente en el primer tiempo, y golpeó la portería de Casto con oportunidades de todos los colores y con diversos protagonistas. La sensación general es de orgullo por la imagen dada y de alivio por el resultado. Pero si los andaluces meten alguna de las pocas que tuvieron, nos habríamos quedado con el molde.
El fútbol fue justo con el Tenerife y lo premió con tres puntos a los que opositó mucho más que los locales. Ximo Navarro hizo lo que ningún jugador isleño pudo hacer antes. Batir a Casto. Tenía que ser así. Gracias, amigo. Dudo que alguien con la blanquiazul fuese capaz de marcar. Era de esos días en los que no quiere entrar y en los que, encima, el árbitro tampoco ayuda lo más mínimo. Fueras de juego que no son. Una mano clamorosa dentro del área que no ve. Hasta un gol anulado sin ninguna razón aparente. Tenía que ser así. En propia puerta. Vale igual para obtener la victoria, pero deja una sombra de duda para el futuro. ¿Era solo uno de esos días en los que el balón no quiere entrar o realmente hace falta tener una decena de oportunidades para meter una?
Del partido en Almería emerge con fuerza la figura de un chico tímido y parco en palabras fuera del campo, pero que sobre el césped devora kilómetros y rivales con una facilidad inusitada. Descarado. Explosivo. Rápido. Vertical. El Tenerife ha encontrado un filón con Amath N’Diaye. En los minutos iniciales, con frescura y espacios, es Bolt en una carrera de 100 metros. Gana a su par cuando quiere. Y al que se lo ponga luego por delante, también. El día que elija mejor qué hacer cuando llega al área y mejore su definición, será un auténtico escándalo de jugador. Dentro de unos años, esté donde esté, diremos con orgullo y nostalgia que debutó en esto del fútbol profesional en la isla. Un acierto de Alfonso Serrano.
La victoria en Almería ilumina el camino hacia los playoffs. Pero para estar ahí hace falta seguir compitiendo igual. Con ambición. Tratando de superar al rival con la pelota. Y mostrando la misma voracidad para recuperarla cuando no la tienes. Con eso, la solidaridad en el esfuerzo de hoy, el mismo orden defensivo y algo más de gol, hay licencia para soñar este año.