Redacción Deporpress | El fin a la racha victoriosa del CD Tenerife este viernes deja un regusto agridulce, aunque no empaña, para nada, los resultados y las sensaciones que viene transmitiendo el representativo, ya desde las últimas jornadas de diciembre.
Bien es cierto que se le sigue resistiendo al grupo de José Luis Martí la tercera victoria seguida en Liga, y que no ha podido lograr el sexto triunfo seguido en el Heliodoro, e incluso que en Mallorca, y hoy, el equipo ha encajado goles cuando había enlazado casi 600 minutos sin hacerlo, pero también lo es que el Tenerife, especialmente el de la segunda parte de hoy ante el Mirandés, es firme candidato a todo.
Martí recompuso el once inicial con las vueltas naturales de Carlos Ruiz y Suso, e incluso dio la oportunidad a Tyronne, ganada a pulso, y hasta ya ha avisado, en la rueda de prensa posterior al partido, que la vuelta al equipo de Aitor Sanz es solo cuestión de tiempo.
Con todo, hay que destacar aspectos muy positivos, de actores secundarios. Quitando a los pesos pesados del vestuario y a Aarón Ñíguez, de largo el jugador con más fútbol de la plantilla, otros, como Camille, Jorge (más de central que en el lateral) u Omar Perdomo, que no jugó este viernes, empujan tan fuerte que apenas extrañan los movimientos en las alineaciones.
Pero ante el Mirandés hay que destacar además la actitud, compromiso y juego de Cristo González. El canterano no estuvo afortunado de cara al gol, pero no se complicó ni perdió en jugadas inverosímiles; no se ofuscó en demostrar en cada jugada su talento natural, eligió bien. Soltó la pelota cuando tenía que hacerlo y se asoció tanto con Aarón como con Amath cuando tocaba; así sí.
Con todo hay que seguir creyendo. El Mirandés puede darse por muy satisfecho con el punto caído del Heliodoro. No es por menospreciar el trabajo del rival en defensa, pero hasta 11 lanzamientos de esquina en la segunda parte, un posible penalti sobre Amath y hasta cinco oportunidades claras de gol de los de Martí, privaron al Tenerife de seguir sumando números de récord.
Pero el Tenerife, como buen opositor, sabe que esta carrera es de fondo, y que los cimientos para lograr el sueño que todos deseamos y pocos pronuncian es alcanzable, esta temporada más que nunca.