Redacción Deporpress | El partido ante el Cádiz deja dos análisis: el primero es que a estas alturas el Tenerife es igual que el del año pasado. Un equipo que no puede aspirar a subir directamente con estos números salvo que, como ocurrió tras las navidades, lleguen nuevos refuerzos que mejoren algunas posiciones que reclaman una solución.
El segundo análisis es más evidente: con Casadesús, Longo, Villar y Juan Carlos, el Tenerife juega a ser campeón. A otra cosa, con más calidad y claridad. Se echa de menos a Malbasic, desaparecido en combate desde hace tiempo y sin tener muy clara su idea de jugador en este equipo. Se echa de menos de él sus inicios que tanto deslumbraron.
Solo queda rezar: para que Villar y el resto no vuelvan a lesionarse más en lo que resta de liga (el parón leS vendrá genial), para que se busquen soluciones a tantas sobrecargas musculares que afectan a una plantilla que necesita recobrar la moral para afrontar seis meses donde no habrá demasiados comodines de la derrota. Rezar para que Serrano, otra vez, acierte en el mercado de invierno y lleguen a la isla tres o cuatro pata negra que catapulten al equipo a la zona alta. Realmente ahora es cuando se decidirá todo. Entre enero y marzo los que estén arriba, serán los que peleen por todo. Los que no, a otra cosa.
Y rezar porque Martí tenga suerte, que no sea necesario su cambio, porque será el mejor síntoma de que todo va a mejor. Queridos Reyes Magos: más algodones, más goles y menos infortunios. Con eso nos conformaremos.