Redacción Deporpress | El Tenerife sumó en Reus su tercer empate a cero en las últimas cuatro jornadas. Es la prueba del algodón de que el equipo que dirige José Luis Martí ha mejorado ostensiblemente su balance defensivo. Pero también un dato irrefutable que convierte un gol blanquiazul en algo casi tan improbable como la existencia de petróleo en el parque García Sanabria.
En otro partido áspero y sin continuidad en el juego, los isleños mejoraron un poco posicionalmente. Llevaron la iniciativa, fueron mejores que el Reus y lograron que el partido fuese un monólogo blanco y azul, especialmente tras el descanso y hasta que el Choco malogró el penalti. Para un equipo al que le cuesta un mundo llegar al área o disfrutar de alguna situación ante el marco adversario, resulta imperdonable que ni siquiera anote desde los 11 metros. Y, por ahora, hay una eficacia del 100 % desde el punto fatídico…que este año lo está siendo pero para el Tenerife cuando le toca lanzarlos.
Lo peor es la sensación de desánimo que queda. Al menos, esta vez, sí hubo oportunidades de anotar. Pero si el ‘Choco’ Lozano, al que se supone el delantero referencia y el principal interlocutor de cara a gol, sigue en su línea actual de necesitar un mínimo de cinco ocasiones para materializar una, va a ir la cosa mal. Y la gente, que aquí suele tener poca paciencia, se irá desconectando semana a semana. Sobre todo porque este equipo, si no es capaz de romper con la tendencia actual, apunta directamente a condenarse en la mitad de la escalera. Solo queda rezar para que, cuando el mercado reabra en enero y ofrezca al Tenerife la posibilidad de reforzar su delantera con lo que no fue capaz de encontrar tras vender a Nano, no sea ya demasiado tarde para engancharse al objetivo de este curso.
También queda el consuelo de que se puntuó fuera de la isla ante un rival que sí está en zona de play off aunque, como el Tenerife, haya sido capaz de vencer solo una vez en su propio feudo. Sin embargo, ganar partidos que tienes tan en la mano como el de Reus para hacerlo, por méritos futbolísticos y por ocasiones, son los que te convierten en un aspirante de verdad. Por ahora este Tenerife es un equipo más de Segunda. Condenado a transitar por la categoría al ritmo que le marca el cerocerismo de su inoperancia ofensiva y sin que ninguno de los refuerzos llegados este curso marque aún de una manera clara las diferencias sobre lo que ya había en la plantilla.
Este Tenerife necesita dar un paso al frente cuanto antes para no descolgarse de los pisos altos de la clasificación. Y, sobre todo, debe empezar a materializar las ocasiones que genera y a marcar los penaltis que le piten. Todo lo contrario va a sonar a más de lo mismo. Es lo que pasa cuando solo tienes orden, lucha, orgullo, solidaridad y un vestuario tan sano y unido como el actual. Da para lo que vemos. El día que logren mezclar los valores actuales con otros como criterio, calidad y eficacia dejará de sabernos a tan poco.