Redacción Deporpress | El CD Tenerife sumó un punto en Montilivi, uno de los estadios más complicados de Segunda División. Lo hizo resistiendo ante un rival mejor. Con más plantilla y aún más calidad individual que los isleños. Es cierto que el grupo de Martí se adelantó muy rápido gracias al gol de Amath N’Diaye. Pero también lo es que concedió un gol a balón parado en una acción muy lejana del área y que, durante algunas fases, especialmente al borde del descanso acabó encerrado y rogando que llegase el descanso.
Los blanquiazules cosecharon un buen resultado si tenemos en cuenta los méritos que hicieron y cómo transcurrió el partido. Pudo mejorarlo incluso, pero a Amath le sobró un toque en una galopada al espacio tras un servicio de Vitolo y el defensa mandó el balón a córner. En la segunda parte, el caprichoso bote del larguero devolvió hacia fuera un buen disparo de Álex García. Y eso fue todo.
El Tenerife ha disputado ya 13 partidos. Se aproxima a alcanzar el primer tercio de la competición y sigue quedando la sensación de que aún quedan cosas por mejorar. Muchas. Incluso demasiadas. Además del error en el gol encajado a balón parado, en el que Ramalho se cuela ante tres jugadores blanquiazules que permanecen inmóviles después de que Alberto no alcance a despejar de cabeza, apenas pudieron ganar ningún duelo individual. Solo la pareja Vitolo-Aitor, posiblemente rota para el futuro tras el golpe recibido por el de Valleseco en su nariz, garantiza algo de combatividad en los balones divididos.
Salvo Amath N’Diaye, la presión sobre la salida de balón del rival, fue inexistente. Y el senegalés no tiene pilas alcalinas para hacer esa tarea en solitario durante todo el partido. Chirrió bastante la presencia de Jouini, una apuesta tan exótica como estéril. Fue incapaz de imponerse a los centrales del Girona en cualquier duelo particular pese a su envergadura, colaboró de manera nula en tareas defensivas, no dio un pase a derechas en los pocos balones que tocó y se marchó sustituido sin intentar siquiera un disparo a puerta.
El panorama no es demasiado alentador de cara al futuro. Este punto da confianza y sirve para seguir sumando. Incluso es petróleo en una plaza tan difícil como Girona. Pero el equipo sigue resquebrajándose y sumando bajas a cada jornada que pasa. Carlos Ruiz, Choco Lozano, Aarón Ñíguez, Vitolo…y esperemos que esa lista, que afecta sobre todo a la columna vertebral de piezas clave, se detenga de una vez por todas.
A los que se rasgan las vestiduras por lo conseguido en Montilivi, les diría que reflexionen sobre la delantera con la que compareció el Tenerife. Un delantero que viene de la liga de Túnez y al que le viene grande este proyecto. Y un chico que, hasta que llegó al Heliodoro, apenas había jugado en Tercera con el filial del Atlético. ¿Es esa la carta de presentación para un aspirante a algo más que salvarse? Lo dudo. Mucho tendrán que cambiar las cosas de aquí a enero para pensar en algo más que eso. Y, luego, hay que acertar con lo que se traiga y, sobre todo, mejorar notablemente en materia de planificación.