Redacción Deporpress | Lo de esta tarde del CD Tenerife en el Heliodoro fue una muestra más de lo que le pasa a un equipo metido en una dinámica negativa, de juego y resultados. Los blanquiazules son presas de su propio pánico, ansiedad o mala suerte; en definitiva, están inmersos en un círculo vicioso en el que no le sale nada, y del que es muy complicado salir.
Las dinámicas, esos ‘seres vivos’ que rodean a un equipo, grupo o vestuario y que pueden dar al traste con una temporada tan rápido como ponerte en Primera División.
Basta el ejemplo contra el Real Valladolid, y no es la primera vez que le ocurre al Tenerife en casa esta temporada. De nuevo un portero, hoy Masip, priva al Tenerife de sumar una victoria que mereció. Ya pasó anteriormente con Sergio Herrera, Diego López en Copa del Rey y algún partido más. Pero esa dinámica que asfixia al Tenerife no le permite respirar con mayor tranquilidad, coger aire, pararse y analizar la situación, el mejor modo de salir hacia adelante.
Con un Tenerife en otra dinámica, con el del año pasado por ejemplo, este partido hubiera acabado con victoria blanquiazul. Es verdad que la “falta de acierto” a la que alude Martí en más de una ocasión parece más una excusa que cualquier otra cosa, pero en el fondo lleva parte de razón.
Masip fue hoy el héroe de su equipo, pero al menos el Tenerife no perdió la compostura y parece haber dado el primer paso para salir de la dichosa dinámica. No se aceleró, no perdió los nervios ni la cabeza que podría haber deparado una derrota en caso de desbocarse. El punto no es bueno, pero las sensaciones fueron mejores.
Portería a cero no se sabe ni cuánto tiempo después, sin pasar excesivos agobios en defensa ante un equipo que venía, claro, en dinámica positiva. Puede saber a poco, pero al menos el Tenerife de hoy parece haber detectado ya sus limitaciones, su enfermedad, y dado el primer paso para remediarla.
No se trata de ser conformistas, pero estando el patio como estaba hace una semana con el suplicio del Barcelona B, el Tenerife de hoy más que un palo a ciegas parece haber dado un paso adelante.