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[Contracrónica] Inicios malditos

Redacción Deporpress | Un punto de nueve posibles. Ese es el saldo obtenido por el Tenerife en las primeras tres jornadas de competición. Es el castigo a las facilidades defensivas otorgadas. A lo que regala y concede. En el Martínez Valero hubo más de lo mismo, aunque esta vez el error del minuto 3 dejó mucho más margen de maniobra que en El Arcángel.

El grupo de Martí dejó la sensación de que podía sumar. Encajó el segundo justo después de que Cristo González tuviese el 1-1 en sus botas y cuando firmaba sus mejores minutos. La crueldad multiplicó su intensidad cuando Vitolo, pocos minutos después, erraba incluso un penalti.

El trivote de Martí sirvió para poco. El 4-3-3 no aportó demasiado porque en esta categoría tener el balón cuando eres incapaz de combinarlo con solvencia y entregar con criterio es como tratar de llevar agua en un cubo agujereado. La diferencia está en la eficacia. Y en la eficiencia. El Tenerife necesita mil oportunidades para convertir un gol y los rivales se lo hacen con una facilidad pasmosa.

Nino, con 36 años y una rodilla restaurada, dio un curso de cómo ser útil a su equipo. Qué bien nos hubiese venido alguien así. Es capaz de mejorar cada balón que pasa por él, construye la jugada del primer gol, captura todos los saques de su portero y pelea por cada balón como si tuviese 18 años. El jugador de 18 años del Tenerife, que puede llegar a donde él quiera, disputa cada pelota con la apatía de un delantero de 36 años.

De las jugadas a balón parado, mejor no hablar. El Tenerife tiró seis córners en el primer tiempo. Cinco fueron al primer palo y solo remató el sexto, el único que varió ese destino. En la segunda parte llegaron otros tres y dos acabaron siendo contragolpes del Elche, incluyendo el que origina el 3-1.

El camino a seguir es el Tenerife de la segunda mitad. El que va a por el partido. El que es mejor que su adversario en todo, menos en el marcador. Y el que, sobre todo, demuestra ganas de que no quiere seguir tirando más jornadas a la basura.