Redacción Deporpress | El CD Tenerife ha comenzado la temporada como un tiro. Dos partidos, dos victorias. Cuatro goles a favor y ninguno en contra. Y, lo más importante, si obviamos los números, las sensaciones son aún mejores. En una categoría tan igualada como la Segunda, las fases de dominio abrumador firmadas ante el Zaragoza y el Barcelona B hacen presagiar, cuanto menos, una temporada ilusionante.
El grupo de Martí se comporta como una manada en la que no hay lobos solitarios. Líneas juntas, presión intensa. Y, lo mejor de todo, frescura y argumentos para saber qué hacer con el balón cuando, por fin, se recupera. Acelerar con Suso y Tyronne. Poner pausa con Juan Carlos Real o Aitor Sanz. Tener pegada cuando el partido lo requiere. Y hacer posesiones largas para defender teniendo el balón y desgastando al rival como sucedió cuando los blanquiazules ya navegaban con viento a favor en el marcador del Mini Estadi.
Es pronto para hacer juicios certeros. Incluso no es aconsejable abrir la válvula de la euforia porque aún quedan otros 40 partidos por delante. Pero también es innegable tratar de contener la felicidad por lo que sucede. El Tenerife acostumbraba a empezar cada curso de manera titubeante. Se desangraba en las jornadas iniciales, dejándose un buen puñado de puntos que luego, como ocurrió el año pasado, pesaron como una losa a la hora de intentar opositar con más crédito a los puestos de ascenso directo.
No sé si este año nos dará para eso. Tampoco si, al final, este arranque de campeonato es una tendencia que va a consolidarse durante las próximas semanas. O es una simple ilusión pasajera. Con todo, es para disfrutar. Paladear el momento. Estar contentos. Y orgullosos. El Tenerife es líder. Y coincide con una jornada en la que no hay fútbol de Primera. El foco mediático nacional mirará a la isla durante unos días, justo durante el tiempo en el que las bombillas de los Messi, Cristiano, Asensio y demás brillarán solo con las camisetas de sus equipos nacionales.
La España futbolística estará pendiente de lo que haga el Tenerife en Zorrilla este fin de semana. Es, sin duda, una gran oportunidad para demostrar que estamos de vuelta. Que queremos ser protagonistas de esta temporada en Segunda. Y que, después de muchas temporadas de ayuno y de habernos llevado hace prácticamente nada uno de los mayores revolcones de nuestra historia como club, hemos regresado. Todos juntos y con mucha hambre.