Redacción Deporpress | Casi 10.000 personas vieron en el Heliodoro la versión más gris del Tenerife en los últimos tiempos. Apostó Martí por un Vitolo que jugó con la actitud de siempre, pero tremendamente condicionado por las circunstancias de su lesión. En cambio, mantuvo a una pareja de centrales que no inspira precisamente tranquilidad. Mantuvo a Álex García, pese a que ya estaba recuperado Aarón. Fue así el Tenerife un equipo previsible, entregado a la posición de Cristo González a la espalda de los mediocentros o al juego directo hacia Amath.
Estuvo plano en la primera parte, aunque esa acción individual de Camille le dio la opción de ponerse por delante. Metió el penalti Suso (Vitolo y Lozano habían fallado los dos anteriores) y se dedicó a vivir de las rentas. El paso atrás de la segunda parte le condenó. O al menos entregó un billete de lotería al Numancia, que se lo sacó porque Falcón quiso. Grueso error el del portero que vive a la sombra de Dani Hernández. Tenía su oportunidad por la ausencia del internacional venezolano y la desaprovechó. Seguirá en el banquillo.
El 1-1 parecía lo peor que le podía suceder al Tenerife, pero apareció Jouini para demostrar que no. Jugó 12 minutos y fue expulsado por dos acciones casi seguidas y muy parecidas. El mayor problema de entendimiento de este chico no es el idioma. Es el fútbol.
Fue un quiero y no puedo blanquiazul. Pudo marcar Alberto en la última jugada. Y hasta puede quejarse de la mala suerte. Pero tampoco es que Martí ayudara mucho con sus cambios, como es tradicional.
Otro empate. Hay quien defiende que el resultado tiene siempre algo de falta de valentía. Pues, de momento, es el resultado más repetido en la etapa Martí.