Mal empezaba la noche para el CD Tenerife. Desde el vestuario. Bien para Nano, aunque entre lágrimas. No se enrocó Miguel Concepción en la cláusula de salida del jugador para facilitar una salida buena para todas las partes. El jugador se quería ir. Oferta irrechazable para el canterano, y casi lo mismo para el club, que ingresa más dinero que con Ayoze Pérez, que se marchó más joven y con dos goles más en la temporada decisiva para su futuro.
El del Newcastle dejó dos millones a sus 20 años, el ahora del Éibar algo más, y un porcentaje de venta futuro, con 21. Pero marcó más la salida de Nano. Quizá Ayoze era más talentoso, pero Nano dejará más huella en el vestuario. Que no se confunda nadie. Entonces y ahora los chicos se querían ir. Eso al noventa por ciento, sus agentes al ciento por ciento. No hay crítica posible al club. Cantidades cercanas a los quinientos millones de las antiguas pesetas que dejan cada uno. Dos canteranos vendidos en apenas dos años y que alivian las cuentas ¡Algo se estará haciendo bien!
No se sabe si el shock producido por la noticia de la salida de Nano apenas una hora antes pudo despistar a sus compañeros cuando De la Fuente Ramos pitó el inicio del encuentro, pero lo cierto es que no pudieron empezar peor los blanquiazules, con una torrija importante en defensa…y otra vez en el centro del campo.
Irregular, sin continuidad y con Lozano muy solo arriba, echando de menos a su socio habitual, aunque sería injusto decir que el partido de Cristo González no fue correcto. Debe revelarse y ser el nuevo Ayoze, el nuevo Nano, debe querer serlo y pelear como uno más en cada minuto de cada entrenamiento.
Ya lo dijo Martí después del partido. Llegará Amath N´Diaye del Atlético de Madrid y otros dos delanteros más. Es hora de espabilar igual que lo hizo Nano, que llegó a ser la cuarta o quinta opción de ataque después de regresar de su cesión en L´Hospitalet. Ese año, ese curso acelerado, ese tiempo lejos de los suyos recorriendo campos de Segunda B son los que le han permitido jugar a partir de ahora en Primera División.
Es algo que todavía no ha hecho Cristo, salir del cascarón, tener que pelear su vuelta al primer equipo, porque se ha saltado esa etapa. Por méritos propios, por talento. Pero ahora debe demostrarlo, porque no solo de la calidad se vive. Y si no que se lo pregunte a su amigo. Debe aprovechar cada instante que comparta con Lozano para que crecer con él igual que lo hizo Nano, beneficiándose del trabajo del hondureño. La oportunidad no solo hay que esperarla, hay que buscarla, y pese a que no brilló hoy dio el primer paso.
Con Nano no solo se va un delantero que la rompió el curso pasado con 14 goles, se va un hombre que llegó siendo un niño. Maduro, curtido y trabajador. Siempre con una palabra amable, nunca con una mala cara. Los goles no le cambiaron y no le cambiarán en Éibar. El Tenerife, desde hoy, ya le ha echado de menos.