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[Contracrónica] «El imperfecto»

José Luis Martí fue tan conservador como de costumbre en la elaboración del once. Repitió, amparado en la victoria ante el Zaragoza, con Germán y Vitolo en el once. Inexplicable en el primer caso porque suponía dejar en el banquillo al mejor central de la plantilla: Carlos Ruiz. Encima, este solo salió del once por sanción. No por su rendimiento. Curioso sentido de la justicia. Tampoco eligió a Aitor Sanz, pese a que el partido requería alguien mejor dotado para la presión en campo abierto.

Para eso estuvo el partido. Se sabía. El Córdoba abre líneas y arriesga en la salida. Así, con una extraordinaria actitud en los cuatro ofensivos y de Vitolo mientras le duró el fuelle, casi cada robo fue una ocasión. La tuvo Amath, dos veces Cristo y hasta Suso. Incluso Aarón en un córner que casi se va dentro directamente. Cierto es que el rival casi marca en una triple ocasión que no entró de forma milagrosa. Fue una primera parte entretenida.

En la segunda bajó la marea. El Córdoba empezó a salir con algo más de aire y Martí necesitó intervenir. Lo hizo bien. Primero metió a Aitor Sanz para recuperar la presión, luego a Choco en busca de gol y, por último, al chisposo Omar para terminar de romper el partido cuando Cristo andaba definitivamente obcecado.

Así se resolvió un partido que arregló el entrenador del Tenerife con los cambios. El mismo que había confeccionado un once injusto. Así es Martí, un entrenador imperfecto, como su equipo, al que tiene en puestos de play off.