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#Contracrónica El derbi que se jugó en la grada

Redacción Deporpress | Los primeros aficionados del CD Tenerife fueron llegando al estadio de Gran Canaria dos horas antes de que diera comienzo el derbi. A cuentagotas las gargantas blanquiazules se dejaban notar en los accesos del recinto amarillo. Había que llegar temprano para superar los pertinentes controles de acceso en un partido declarado de Alto Riesgo por Antiviolencia.

Nada más llegar a Gran Canaria, el primer barco con aficionados blanquiazules se desplazó inmediatamente al estadio para unirse con algunos seguidores tinerfeños que ya habían animado al equipo a su llegada al hotel de concentración.

Al NH Imperial Playa llegó la expedición blanquiazul al filo de las 13:45 horas y ya no estaba solo. La primera avanzada de seguidores ya se había trasladado desde primera hora de la mañana y, en algunos casos, desde el pasado viernes.

Así que con paciencia, buen humor, y muchas dosis de optimismo y ánimo, las guaguas llegaban con cientos de aficionados tinerfeñistas. A la entrada al estadio, riguroso control, algún material requisado pero la ilusión y la fe en la victoria intactas.

Una vez dentro fueron ocupando el sector destinado a los seguidores del Tenerife, separados por cordones de seguridad de los amarillos. Desde el principio se dejaron notar, aunque hubo que esperar un tiempo para la llegada de la segunda oleada blanquiazul. De los barcos al estadio.

El CD Tenerife no llegaría al estadio hasta las 18:30 horas aproximadamente, cuando el grueso de la afición todavía no había llegado. Faltaba poco para que los de Álvaro Cervera recibieran el calor de una entregada parroquia visitante.

El delirio llegó cuando los jugadores del CD Tenerife saltaron al verde para reconocer el terreno de juego y se acercaron al sector de sus seguidores. Álvaro Cervera fue recibido cariñosamente por Pío Pío, la mascota de Las Palmas, con un abrazo.

Faltaban escasos minutos para que diera comienzo uno de los derbis más importantes de la historia y las aficiones ya disputaban su particular clásico entre gritos, burlas, canciones. Y ahí la afición blanquiazul no se achantó pese a la notable inferioridad numérica. Más de 1.500 gargantas chicharreras frente a 30.000 grancanarias.

Tras el calentamiento de los dos equipos, llegó un compás de espera. Calma tensa con el choque a punto de comenzar. Saltaron al terreno de juego los locales y el Tenerife, camiseta azul y pantalón blanco. Juntas las dos formaciones, hermanadas para guardar el respetuoso minuto de silencio por los cinco niños fallecidos en el accidente de tráfico en Badajoz.

Poco a poco el color amarillo y, cómo no, el blanquiazul, bufandas al viento eran protagonistas en el recinto de 7 Palmas, hasta que ‘Dino’ realizó el saque de honor y el derbi, entonces sí empezó disputarse sobre el césped.