Redacción Deporpress | Desde que en la temporada 2008/09, la del ascenso a Primera División con José Luis Oltra en el banquillo, el Tenerife eliminara al Córdoba en el Heliodoro, los blanquiazules solo conocían el amargo sabor de la derrota en el torneo copero.
Por fin la victoria, con remontada incluida, en Lugo, podría permitir a la afición recuperar esa sensación en casa, si la suerte por fin se alinea con el equipo y las bolas del sorteo (¿calientes?) determinan que de una vez un equipo tenga que viajar a la isla.
Este triunfo rompe no solo ese gafe, de paso cae alguno más por el camino. El más inmediato los tres partidos sin ganar en la presente temporada, aliviando una situación de la que a todos los jugadores, cuerpo técnico y directiva se les llenó la boca en verano: empezar con buenos resultados, desde arriba en la clasificación. A ver si el triunfo reconduce el camino. Además fue precisamente en Lugo donde cayó el último entrenador de los tinerfeños, Raúl Agné, que después del 2-0 del año pasado era destituido.
Y un dato más estremecedor que queda enterrado por mucho tiempo, esperemos. Desde el año 1995, es decir, hace 21 años, no conseguía una victoria a domicilio el Tenerife en Copa del Rey. Desde que se ganara en aquella ocasión al Vélez de Málaga, los isleños no han vuelto a hacerlo…hasta hoy.
Otra vez aposté por el trivote Martí en el centro del campo, aunque cambió una pieza: Alberto en lugar de Marc Crosas. El majorero está lejos de merecer un puesto en el equipo titular a día de hoy, y quizá se echó en falta que el catalán-mexicano vaya cogiendo ritmo de competición, puesto que es el único que parece que podría sentar a alguno de la dupla habitual, Aitor Sanz o Vitolo.
Cristo González está vez demostró que tiene algo diferente, y lo puso al servicio del equipo. Sin tener tantas opciones de remate como el sábado pasado en Elche, su partido fue más completo y dio un paso adelante para que Martí confíe plenamente en él. Por cierto, estuvo soberbio en sus declaraciones en zona mixta al terminar el partido.