Skip to main content Scroll Top

[Contracrónica] «Coraje»

Redacción Deporpress | El CD Tenerife rescató un punto en su visita a Lorca. Empató un partido en un escenario de los que debe ganar cualquier aspirante a Primera e incluso pudo perder el choque debido a su pésima primera mitad. La jugada del penalti, al borde del descanso, y la mala dinámica de un rival incapaz de cerrar un encuentro en el que fue netamente mejor dan oxígeno a los blanquiazules, que siguen arrastrando el lastre que supone para ellos jugar como visitantes.

La sintomatología, en este apartado, sigue siendo preocupante. La puesta en escena no fue la mejor. Sobre todo cuando un rival en descenso te devora en todas las facetas del juego con ganas y fútbol. Ante eso apenas hubo oposición. Ni un plan alternativo. El Tenerife se encomendó a las paradas de Dani Hernández hasta que, en el quinto saque de esquina a favor de los locales, encajó el primero.

La jugada es un reflejo de lo que era el partido hasta ese momento. Todos los jugadores del Lorca ganan la acción a los del Tenerife. Todos. Y eso, cuando se traslada al resto de balones divididos, es imperdonable para cualquier equipo. Pero mucho más en el caso de un conjunto al que se le supone cierta ambición para pelear por cosas importantes esta temporada.

Los datos no mienten. La estadística señala que, en el primer tiempo, el Lorca tuvo la posesión del balón un 60 % del tiempo, tira nada menos que 13 veces a puerta y, encima,  8 de ellos son desde dentro del área isleña.

Martí tampoco estuvo demasiado acertado en su planteamiento. Lo confirma el hecho de que tenga que hacer dos cambios al descanso para detener el desaguisado. Y que, al final, que en la sala de prensa confirme que no hizo los tres de golpe por si sucedía algo más en lo que quedaba de partido.

Preocupa también que un equipo con futbolistas tan capacitados en el apartado técnico y de calidad individual como Tyronne, Juan Carlos Real y Víctor Casadesús sea incapaz de sacudirse la presión de un adversario que muerde en cada balón. Y que, al contrario del Tenerife, sí era capaz de finalizar casi todas sus acciones cuando pisaba el área blanquiazul.

El único consuelo es que el Tenerife ha sumado por segunda visita consecutiva. Y que lo ha hecho sin cinco de sus mejores elementos como Camille, Aitor Sanz, Montañés, Villar y Longo. Quizá sin merecerlo, pero ha empatado un partido que, en otras situaciones y con dos goles en contra, se perdía. Solo cabe esperar que en la próxima salida, ante otro equipo en apuros como el Sevilla Atlético, nadie tenga que recordarle a este grupo de futbolistas que tienen que encontrar la fórmula para conciliar el talento con el amor propio y el coraje.